sábado, 1 de abril de 1995

ENTREVISTA A FERNANDO CARDOSO - 1995

ENTREVISTA A FERNANDO CARDOSO

Bernardo Neustadt: Señor Presidente Fernando Cardoso, un gusto de verlo esta noche sano y salvo.

Fernando Cardoso: Le agradezco yo.

Neustadt: Usted acaba de ver concluida, de derrotar si uso la palabra esa, una huelga contra sus planes de privatización. ¿Qué sectores se opusieron, señor Presidente?

Cardoso: Bueno, básicamente los sectores corporativos, los que están en algunas empresas del Estado y algunos sindicatos que por una razón ideológica prefieren el monopolio de Estado. Por otra parte, hay también algún grupo más politizado pero siempre con una idea muy anticuada, muy vieja, que se creen en la vanguardia y de hecho tiene ideas que ya no corresponden más a los días actuales. Pero lo que fue importante en esta huelga fue que la opinión pública estuvo al lado del gobierno, se dio cuenta que era una huelga política y de una política atrasada y que además perjudicaba el cotidiano del ciudadano. Entonces no fue difícil para el gobierno, con su acción tranquila y firme. No hemos concedido nada porque la justicia del trabajo -acá es ese sistema- había dictado un fallo favorable al gobierno, entonces yo no podía desobedecer a la Justicia. Por desgracia para los sindicalistas, ellos tomaron una posición antidemocrática porque se revelaron contra la decisión de la Justicia. El gobierno fue muy firme y yo creo que la opinión pública nos ha respaldado fuertemente.

Neustadt: A ver si entendí bien, quiere decir que la dirigencia sindical dijo "no" y los trabajadores dijeron "sí", han vuelto a trabajar.

Cardoso: Los trabajadores del sector de petróleo estuvieron más bien al lado de los líderes sindicales, más tarde, cuando se dieron cuenta de que no había solución, votaron por la vuelta al trabajo. Pero yo me refiero a los demás trabajadores, todos trabajadores del sector privado y de muchas encuestas, pues se manifestaron abiertamente a favor del gobierno, o sea que la huelga no tenía más sentido, que había que retornar al trabajo.

Neustadt: Para hacer esta pregunta siguiente, señor Presidente, le digo que los argentinos estamos rezando para que al Brasil le vaya bien, porque si les va bien a ustedes nos va bien a nosotros. No es como antes que se deseaba que un país fracasara para que el otro llegara a la cúspide.

Cardoso: Y viceversa ¿no?

Neustadt: Y viceversa. Es decir, o al Brasil le va muy bien y a la Argentina le va muy bien, o a los dos les va muy mal. Esto lo tenemos claro, pero como nunca. Acá las privatizaciones se hicieron después de una larga lucha de cuarenta años de explicarlo y explicarlo, porque primero hay que ponerlo en la mente, como usted comprenderá. Fíjese, si se hiciera a veces contra el partido gobernante, es decir, Menem creo que tuvo una gran soledad en el comienzo. Se hicieron contra los partidos opositores, las privatizaciones se lograron inclusive contra parte del empresariado argentino que estaba abrazado al Estado, se hizo contra los sindicatos. Yo diría que solamente se hizo con la base de la opinión pública diciendo "sí, queremos salir del fracaso". ¿Usted siente eso también?

Cardoso: La verdad es que acá tenemos más apoyo porque la opinión pública desde luego respalda, pero también los partidos. Mire que en el Congreso estamos ganando las votaciones, 350-360 votos a favor y en contra unos 100-120. Los partidos nos están apoyando también y una parte del movimiento obrero también apoya las transformaciones. Así que el éxito de Argentina nos ha ayudado mucho acá en Brasil, yo creo que acá la situación se ha vuelto más fácil. Yo no quiero decir que sea tan fácil, siempre hay dificultad. Al comienzo yo también estuve muy solo, principalmente cuando fui Ministro de Finanzas: tuve que confrontarme con fuerzas políticas que no querían saber ni de privatización, ni de la disciplina monetaria ni fiscal, necesaria para recuperar en limpio todo el desarrollo económico. Pero ahora, después de las elecciones, como yo planteé al país cuáles eran los temas y cuáles serían las soluciones que el gobierno implementaría, si yo fui elegido presidente, después, con un respaldo tan fuerte, con tantos votos como obtuve, yo creo que tengo muchas más posibilidades de atraer apoyo. Y lo estoy atrayendo. Debo decirle con toda claridad que el Congreso no me ha fallado, el Congreso está apoyando también, así que, salvo dos o tres partidos los demás me están apoyando.

Neustadt: Yo diría que usted tuvo enorme autoridad moral, señor Presidente, porque usted no engañó al pueblo brasileño diciendo "voy a hacer A" e hizo B, usted dijo "yo quiero esto, esto lo voy a hacer, las manos limpias, las ideas claras". Si no fuera así usted se engañaría a sí mismo, por eso creo que la gente lo entendió. Usted mañana tiene una reunión clave, ¿es verdad lo que digo?

Cardoso: ¿Usted se refiere a la cuestión del petróleo?

Neustadt: De todo... usted no engañó a la opinión pública.

Cardoso: Ah, no, no. Eso es ciertísimo, yo hablé siempre con mucha claridad todo lo que yo pensaba en cuanto a salarios, en cuanto a la seguridad social, en cuanto a la cuestión del orden económico, la reforma del Estado, la necesidad de una administración más ágil, la privatización, yo planteé todas las cuestiones todo el tiempo en entrevistas, por la radio, por la televisión y sigo haciendo igual. La gran ventaja que tenemos hoy día acá, igual que en Argentina, es que con la democracia existe la posibilidad de explicar y hay que convencer al pueblo, hay que, todo el tiempo, rendirle cuenta al electorado, al país, al pueblo. Eso es lo que nos da la fuerza porque si uno empieza a engañar "que sí, que no, que quizás" y a hacer artimañas políticas, artificios políticos para engañar al pueblo, no funciona. Entonces aquí es más fácil, muchas veces, confrontar y decir "bueno, hasta tal punto yo voy, y aquí no puedo más, ni retraer ni avanzar". Es lo mejor, es una nueva forma de hacer política, mucho más directa, lo que corresponde al desafío de nuestro país.

Neustadt: Señor Presidente, es tan cierto que usted tiene que ver que hace menos de un mes tuvimos elecciones, Menem había privatizado y el 50% del país le dijo "sí". Quiere decir que está la línea, gracias a Dios, por primera vez en toda América del Sur, de un pensamiento distinto para salir del apellido fracaso y entrar al apellido éxito, aunque sea distinta, hacer una cosa distinta. Usted mañana tiene una reunión importante del Congreso, del Parlamento brasileño, ¿usted cree que le van a decir que sí?

Cardoso: Sí, es que mañana se vota la última fase de la reforma económica en la Cámara de Diputados, que se refiere a la Ley del petróleo. Hoy día se ha votado la de telecomunicaciones y mañana tendremos la cuestión del petróleo. Entonces ahora pasa todo al Senado y en el Senado yo creo que la mayoría del gobierno es todavía más sólida que la mayoría de la Cámara. Quisiera hacer un comentario sobre lo que usted dijo al respecto del Presidente Menem, creo que él tuvo mucho valor porque precisamente él fue capaz, en situación difícil, de decir lo que es necesario hacer, y de hacerlo. Creo que eso es lo que corresponde a los líderes del continente nuestro en este momento. Hay que tener dos virtudes si se quiere mantener una posición de liderazgo: una es el coraje, sin coraje no se hace nada, es necesario tener coraje para enfrentar los problemas; la otra es la convicción. Creo que son las dos características que se requieren y Menem las tiene. O sea, hay que estar convencido de lo que se va a hacer y luego tener coraje para llevarlo adelante. Con estas dos características se llega al objetivo deseado.

Neustadt: Le voy a hacer la pregunta que tal vez a los argentinos más les preocupa o más tiemblan cuando se trata de Brasil. Primero, insisto, se la hago desde el ángulo éste, rezo todos los días para que a Brasil le vaya muy bien porque estamos intercambiando productos como nunca en la vida, nuestras provincias, las que están en la frontera viven como nunca en este momento. Acá le temen a una devaluación.

Cardoso: Yo creo que ya quedó muy claro para todo el mundo que la política del gobierno brasileño es una política equilibrada y que es una política que no tiene sorpresas. Acá nosotros no tenemos, como tienen ustedes, un cambio fijo por ley, pero sí tenemos la convicción de que la apreciación de la moneda nacional se hizo en base al libre mercado y no como una maniobra del gobierno. Así que no hay porqué temer saltos bruscos, alguna adaptación como la hicimos ya para el frente, para atrás, eso se puede hacer pero dentro de un marco del mercado y no como un instrumento para impedir importaciones, o para aumentar las exportaciones nuestras. Las exportaciones nuestras, que siguen creciendo, están basadas en el aumento de productividad. Mucha gente habla de que el real está apreciado, sobrevaluado, pero se olvidan que el dólar, que es la referencia en ese tipo de comparación, fue devaluado, así que no hay problemas para las exportaciones brasileñas. Como yo dije -y repito- aquí rige la ley del mercado. Puede que haya un ajuste, otro ajuste, pero de ninguna manera hay que tener sorpresas y miedo a que Brasil vaya a utilizar el cambio como instrumento para aumentar sus exportaciones o dificultad de importaciones. Al contrario, y como usted sabe, nosotros siempre estamos, tanto Cancillería como el Ministro de Finanzas, en contacto permanente con la contraparte argentina, nada se hace sin informarlos y también, siempre ha sido así, los argentinos nos informan. Porque es verdad lo que dijo usted, o sea, el éxito de Argentina es el éxito de Brasil y viceversa. Entonces no vamos a sorprender a los argentinos con maniobras que no correspondan al interés de los dos países.

Neustadt: ¿Cuáles son sus privatizaciones inmediatas, señor Presidente?

Cardoso: Ahora, en el mes entrante, vamos a privatizar una distribuidora de energía eléctrica, más adelante otra distribuidora en Río de Janeiro que está en manos del gobierno. Además, en todo el sector energético, el valor del patrimonio estatal brasileño en este campo sobrepasa los 50.000 millones de dólares. Estamos en construcción de varias usinas, que no son muy grandes pero que tienen un valor que se acerca a los 300 millones de dólares Yo creo que esos son los pasos inmediatos. Está también en la lista de privatización la más grande empresa brasileña de lideración, pero ahí no hay decisión todavía, no se sabe cuál es el modelo que se va a adoptar. Por otra parte, en lo que hace al gas, estamos sencillamente esperando que se termine el proceso legislativo para poner en marcha mucha labor en conjunto para capital privado, nacional, extranjero en el gas, gas de Bolivia, gas de Argentina. En fin, hay mucha posibilidad en el sector energético, yo creo que esa es la clave. Y luego vendrá la telefonía, porque ahora dependiendo de la aprobación también por el Congreso se abre un campo nuevo en telefonía. Entonces, como usted ve, el mercado brasileño es muy vasto y esto requiere un esfuerzo enorme de inversión local e internacional. Eso no significa que el Estado no tenga un rol que cumplir, si lo tiene a veces es inversión directa, pero más frecuentemente, de aquí para adelante, es tema del control del sistema de concesiones, de cómo se hace la transmisión energética, la gran línea de transmisión energética que debe permanecer en manos del sector público para permitir que lo que se produzca a partir del sector privado pueda participar en el conjunto del país. Hay mucha labor que hacer, pero yo creo que ya estamos en buen camino.

Neustadt: Presidente, yo he leído muchos de sus trabajos, no se le puede decir a usted que sea un oligarca, un vende patria, que todo esto que está haciendo no lo tenga pensando en el pueblo brasileño, en 200 millones de brasileños que van a poder vivir mejor si Brasil consigue estas ideas que están en marcha en el mundo, que se pusieron en la Argentina. ¿No es cierto que usted piensa en el hombre y la mujer brasileña, que ese es el horizonte? Usted va a decir: "Sí, Neustadt" ¿Pero no es cierto que usted que es un hombre que viene de lo más profundo de un socialismo de verdad, piensa así?

Cardoso: No hay ninguna duda a este respecto, yo creo que el interés nacional y el interés popular siguen siendo fundamentales, pero hay que preguntar en el mundo de hoy a qué corresponde el interés nacional, el interés popular, cuáles son los actos que efectivamente van a mejorar la capacidad del país en su conjunto y el bienestar del pueblo. Lo que está mal es pensar que todavía hay que mantener la economía autárquica y con un rígido control del Estado en todo lo que hace a la inversión y que sólo la inversión estatal produce el bienestar. Eso ya no puede más, ya agotamos este modelo, que fue útil en su tiempo, pero ahora hay que hacer inversiones de todo tipo, incluso privadas, nacionales y extranjeras, pero el interés nacional sigue primando y el popular más que nunca. Yo creo que lo que aquí se usa para la lucha política llamada neoliberal, no corresponde a la calidad. Yo sigo siendo socialdemócrata, yo creo que todo lo que se hace tiene que ver con el interés del pueblo, hay que mejorar la vida del pueblo, hay que darle más empleo, hay que aumentar la participación del pueblo en el control de las decisiones, incluso en la decisión de las empresas grandes, en el mundo moderno. Ahí sí hay una labor importante para los sindicatos, para abrir camino, para que haya obreros, empleados participando del control de las inversiones pero también de la gestión de la empresa y principalmente hay que volver más barato el costo del teléfono, el costo de la gasolina, el costo de la electricidad, de los puertos. Para que se pueda producir más y eso mejore el bienestar de la población, así que yo creo que sus comentarios son absolutamente ciertos y yo sigo muy interesado, soy un presidente que cree en sí mismo, que tiene que creer que tiene que servir al pueblo, yo sigo muy interesado en todo lo que hace al interés del Brasil en cuanto país, yo creo que estamos aumentando la posibilidad nacional a la medida en que estamos participando de la economía global porque ésta es la forma actual de pertenecer a la producción y no podemos esencialmente dar la espalda a lo que pasa en el mundo porque si lo hiciéramos ahí sí no estaríamos sirviendo al país, al interés nacional y menos todavía al interés del pueblo.

Neustadt: Señor Presidente, ésta es la última pregunta y es incómoda para mí. Hoy el principal diario de la Argentina en cuanto a tiraje, Clarín, publicó que su custodia está integrada ahora por espías y francotiradores.

Cardoso: No, están equivocados, aquí la custodia del presidente está siempre a cargo del Ejército y de las Fuerzas Armadas. Esto es una cosa normal, siempre ha sido así, y yo no tengo ninguna preocupación en cuanto a mi vida, yo creo que ahí hay una exageración en toda esta materia de seguridad, yo creo que en el caso brasileño normalmente no hay -yo por lo menos no tengo-, una preocupación personal más grande. Ahora, a lo que corresponde a la custodia, ellos sí porque como hubo algunas manifestaciones de grupos políticos, ellos están naturalmente preocupados con eso, pero son asuntos muy laterales que no me preocupan mayormente a mí en lo personal y no ha cambiado para nada. La custodia sigue siendo en términos normales a cargo de las Fuerzas Armadas.

Neustadt: Señor Presidente, mil gracias por este reportaje que usted me ha concedido. Quiero decirle que cuando amanezco antes principalmente me preocupaba por la Argentina, hace como un año, y desde que usted asumió, que estoy pensando en usted. Estoy rezando por Brasil, deseándole que le vaya muy bien en esta transformación, porque si Brasil se transforma, como se transformó la Argentina, también se transforma América Latina. Así que gracias por todo, mucha suerte y como sé que usted es un hombre de coraje... ¡adelante!

Cardoso: Muchas gracias a usted, buenas noches.


Video: Fernando Cardoso en Tiempo Nuevo, 1995.
Bernardo Neustadt

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