miércoles, 1 de abril de 1992

ENTREVISTA A MIJAIL GORBACHOV - 1992

ENTREVISTA A MIJAIL GORBACHOV

Bernardo Neustadt: Bien, vamos empezar con las preguntas, va a ser una noche alegre porque forma parte de mis sueños haber tenido un hombre que cambió una página de la historia, sin tirar un tiro, solamente pensando.

Mijail Gorbachov: Bueno, yo voy a confiar en su palabra.

Neustadt: Lenin, Rousseau, Marx tuvieron que esperar morirse para tener una estatua y el recuerdo de sus ciudadanos, usted en vida lo está recibiendo.

Gorbachov: No solamente el reconocimiento de la estatua que he recibido en mi vida, sino otras cosas, tengo muchos problemas que me hacen seguir pensando y pensar mucho, yo creo que recién estamos comenzando, nosotros somos usted, yo y todos los que nos acompañan. Estamos en un mero inicio.

Neustadt: Pero generalmente desde Churchill a Napoleón y de Mahtama Gandhi a John Kennedy, Jesús muerto en la cruz, nunca recibieron el amor y el respeto de sus contemporáneos y cuando dicen: "Gorbachov pudo romper la puerta de una cárcel pero no pudo reformar Rusia", yo les digo siempre: "esperen que eso lo diga la historia".

Gorbachov: Usted tiene toda la razón. Y además, para sentir y ver los cambios, para apreciarlos cuando se refiere a las potencias tan enormes como Rusia y el mundo alrededor de Rusia, se requiere una distancia, que debe cambiarse, que debe ser cambiada, nosotros mismos tenemos que cambiarnos, en primer orden, y no es tan fácil hacerlo. Yo creo que tanto usted como yo ya tenemos alguna experiencia de vida, de años, de contactos con la gente y hemos observado tantas veces qué difícil es para uno cambiarse, cambiar sus pensamientos y (desprenderse) de sus errores también. Por eso lo grande sólo se ve a distancia.

Neustadt: Sí, como los cuadros. La revolución Rusa tenía 14 años cuando nació Gorbachov. La revolución, no él.

Gorbachov: Sí.

Neustadt: Gobernaba el imperio de Stalin. En algún momento esa utopía de que íbamos a terminar con los pobres, que éramos todos iguales, ¿fue amada por usted?

Gorbachov: Es una pregunta bastante difícil, yo estoy escribiendo un libro entero sobre eso. Yo lo viví, yo fui partícipe de aquel tiempo y vi la vida -tanto la alegre como la trágica-, la vi desde dentro de mi familia. Yo vi la labor difícil de los campesinos, el difícil trabajo en las ciudades y mucha gente comiendo y compartiendo un solo cuarto, todo eso lo he vivido. Yo no bajé del cielo, soy de esa vida y jamás me habrían venido estas ideas si no hubiera conocido esta vida desde adentro. Yo creía que el porvenir feliz nos estaba esperando, mucho tiempo, largo tiempo lo estube creyendo. Por eso fue muy dramático, mucho más dramático para mí despedirme de esta fe, destruir la base en la que yo me apoyaba. Ese drama ya lo estamos viviendo y lo seguiremos viviendo al igual que millones de personas en el país. Después vino la Universidad de Moscú, me armó de conocimiento, de posibilidad de pensar.

Neustadt: Lo voy a interrumpir un minuto, porque yo estaba viendo y escuchando al presidente de México, Salinas de Gortari, un hombre que ha producido para nosotros tal vez el cambio para América Latina. Señor Presidente, buenas noches.

Salinas de Gortari: Buenas noches Bernardo.

Neustadt: Buenas noches, tengo una sólida admiración por usted, y acá está frente a nosotros yo diría la historia misma, el señor Gorbachov.

Salinas de Gortari: Tuve la ocasión de conversar con él en una visita que hice a la entonces Unión Soviética y ahora lo estamos esperando en México para poder continuar el diálogo que iniciamos.

Gorbachov: Me agrada mucho escuchar la voz del Presidente por el cual siento una profunda simpatía y respeto. Nos hemos comprendido muy rápido, muy pronto.

Salinas de Gortari: Ha habido lo que los mexicanos llamamos "química".

Gorbachov: Estoy esperando el más rápido reencuentro con usted.

Salinas de Gortari: Para mí también es muy alentador escucharlo y sobre todo saber que se encuentra bien él y su familia.

Neustadt: Presidente, usted que es un muy buen orador, hágale por lo menos una pregunta difícil, complíquele la vida...

Salinas de Gortari: No, ya se la complicó usted con la pregunta que le hizo hace un minuto sobre lo que él sentía por la revolución soviética. Pero cuando yo reciba en México al señor Gorbachov me interesará mucho conversar con él sobre lo que hará hacia adelante, porque el mundo en el que vivimos tiene tantas incertidumbres y nuestros pueblos esperan tantas respuestas que lo más importante es hacia adelante.

Gorbachov: Yo saludo esa principal idea recién expresada por usted señor Presidente, nos están esperando las preguntas nada fáciles y las repuestas menos fáciles aún. Yo no reconozco a aquella gente y a aquellos políticos quienes se apresuran a dar la repuesta muy rápida, respuestas muy sencillas y recetas muy comunes, están engañando a sus pueblos y lo que estoy percibiendo de su pregunta, de su opinión, es un desafío. El país está buscando la respuesta al haber atravesado el largo camino del autoconocimiento. El estudio de lo que está pasando alrededor de mi país, en especial en estos días, cuando me encuentro bastante lejos de mi patria. A cada rato yo pregunto qué es lo que pasa, cuál es la novedad, en Moscú, donde recién se inauguró el Congreso de Diputados, espero que este Congreso nos ayudará mucho a encontrar las respuestas y responder los problemas del día de hoy, espero no perder el juicio y la razón y encontrar el comportamiento y el consenso para mantenernos en la reforma y continuarla, son precios para nuestro encuentro personal, señor Presidente.

Neustadt: Señor Presidente muchísimas gracias, espero un día gozar de su presencia ya sea usted en México y yo aquí para hablar de México, ¿puede ser?

Salinas de Gortari: Será usted siempre bienvenido Bernardo y sobre todo ahora que hay una enorme afinidad entre México y Argentina. Nuestras dos naciones están encontrando caminos positivos para salir adelante en sus problemas económicos, pero sobre todo con un nuevo ánimo que es lo más importante, que el pueblo tenga ánimo, no porque los problemas se hayan terminado. Tienen que seguir enfrentándose constantemente porque hay esperanza.

Neustadt: Muchas gracias, buenas noches. Lo estaba mirando al señor Gorbachov, qué buena cara que tiene, o qué cara de bueno, no me gustan los hombres...

Gorbachov: Si me hubiera visto cuando me vio por primera vez mi esposa... yo creo que usted hubiera tenido impresiones más buenas, bueno, ella quedó muy impresionada. Pero no menos impresionado que yo cuando la vi por primera vez.

Neustadt: ¿Es verdad eso?

Sra. de Gorbachov: Simplemente hay que tener en cuenta que eso ha sucedido más de 30 años atrás.

Neustadt: ¿Es fácil vivir al lado de un hombre como Gorbachov?

Sra. de Gorbachov: No, no es fácil.

Neustadt: ¿Se enamoró así a primera vista?

Sra. de Gorbachov: El señor Gorbachov me ha puesto ante una circunstancia bastante inesperada.

Gorbachov: Cuando estoy en una situación bastante difícil siempre la incorporo para que me ayude.

Neustadt: ¿Es usted romántico?

Gorbachov: Parece que sí.

Neustadt: ¿Usted cree en Dios?

Gorbachov: En los hombres.

Neustadt: ¿No le va a molestar hablar con un Obispo?

Gorbachov: No, todo lo contrario. Yo admiro y siento un enorme respeto por quienes sirven a la Iglesia. Mis primeros pasos dentro de lo marcos de la política, de la perestroika y de la democratización fueron los de la recuperación y del resurgimiento completo y total del derecho de cada persona de propagar su religión, su adhesión, su fe y fue por mi iniciativa que se aprobó la ley sobre la libertad de la conciencia y la fe. Ayer me encontré con representantes de diferentes creencias e Iglesias de la Argentina y fue una conversación linda. Les dije: se lo voy a decir entre nos, en secreto, no se metan en la política. Tienen un campo de acción tan bello, el ser humano con sus ánimas, con su estado del alma y mientras tiene el alma tranquila, mientras cree, el hombre es capaz de hacer todo y lo hará. La Iglesia puede ayudar en eso.

Neustadt: Pero casi tiene, no digo cara de Obispo, pero digo mensaje de Obispo.

Gorbachov: Se lo agradezco.

Neustadt: Vuelvo al tema anterior, ¿qué edad tenía cuando se dio cuenta? Hay dos palabras que son fundamentales: darse cuenta. ¿Qué... se levantó un día de la cama y decidió cambiar Rusia?

Gorbachov: No, no fue así, fue todo un proceso, largo y doloroso, y fue lo más complicado, fue a edad madura. El drama de vida que he vivido yo, lo ha vivido nuestra gente, que la vi, que la conocí en mi propia carne y frente a mis ojos. Yo conocí víctimas de represiones, mi abuelo sobrevivió, el abuelo de mi esposa fue fusilado, era un campesino. Todo eso se quedaba adentro, en nosotros. Pero como nuestros padres, jamás creíamos que eso lo hacía Stalin en el poder, que eso estaba pasando acá con nosotros. En aquel entonces no sabíamos lógicamente nada, simplemente no sabíamos de lo que nos estaba pasando. Cuando comenzamos a ver, a pensar, a conocer más, ahí comprendí que esta vida tenía que ser diferente y que fue la sociedad la que exigía los cambios para hacer la vida más noble, tornada hacia el hombre, fue una sociedad inhumana y sin pena. Bueno, tal vez no la sociedad, el estado, porque en la sociedad, entre la gente, se preservaron relaciones de amistad, de solidaridad, de respaldo mutuo, es aquello que nos sostenía en los momentos más difíciles, pero el estado tenía pena por nosotros. Inclusive en aquel entonces cuando mis colegas y yo comenzábamos a hacer las reformas no pude hacer mucho, no pude hacer mucho para comprender e imaginarme del todo, todo el drama de nuestra historia. La lección fue muy grave pero muy necesaria.

Neustadt: Qué valiente y qué honesto decir así...

Gorbachov: Es la hora de escucharse, yo no me conozco, además mi esposa me está criticando tan frecuentemente por los defectos que tengo yo, tal vez no todo anda perfecto.

Neustadt: ¿Le puedo preguntar? Dice el Presidente que usted lo critica por los defectos, ¿qué defectos tiene?

Sra. de Gorbachov: Los defectos que tiene son la consecuencia o la continuación de las virtudes. Depende de lo que usted entienda por defectos...

Neustadt: No, él dijo defectos. No me quiera ocultar.

Sra. de Gorbachov: Simplemente es un hombre que piensa permanentemente en el trabajo y por eso lo criticamos. Quizás tenga que pensar en algunos momentos en la señora, en los hijos, en los nietos, pero yo pienso con él por su trabajo, por eso lo critico muy pocas veces, básicamente sufro con él.

Neustadt: Cuando iba a cambiar Rusia, ¿se lo contó al oído en la almohada?

Sra. de Gorbachov: En el año 85 yo fui la primer persona con la cual el señor Gorbachov compartió sus pensamientos de que quizás sea la persona que iba a estar al mando del país y lo motivó saber que no se podía seguir viviendo de esta forma, el país no podía seguir viviendo de esa manera. Y yo estuve de acuerdo en que no se podía seguir viviendo así. Alguien tenía que dar el primer paso. Y yo estuve al lado de él.

Neustadt: Ultima pregunta de este bloque: ¿le molesta compartir el estrellato con su mujer?

Gorbachov: En ese sentido, no le veo mucha importancia, tengo suficiente comprensión.

Neustadt: Jorge Romero, que está ahí, que después lo van a ver, que hizo posible el milagro de Gorbachov en la Argentina me decía, me llenaba la cabeza, Gorbachov sigue siendo socialista. Pregunta: ¿por qué?

Gorbachov: Gorbachov está pensando en una socialización nueva ahora... en la gente… en qué se piensa hacer. Quién fracasó, quién perdió, quién venció, no es la preocupación de hoy. Necesitamos ideas liberales capaces de darle cierto estímulo a la sociedad. Los estímulos no vienen solamente por interés personal de uno, intereses materiales, hay otros estímulos mucho más fuertes que vienen del hombre. Intereses personales del ser humano, de la personalidad, de la autoexpresión, de la autorealización. Aristóteles tuvo razón, no venimos a este mundo sólo para comer, comemos para vivir. Vivir quiere decir pensar, buscar, transformar. Se requieren tanto corrientes liberales como las que denominamos socialistas. Los demócratas cristianos... ¿qué no merecen la atención lo que están ofreciendo ellos? O los conservadores, conservadores que son tan nacionalistas que están tratando de prevenirnos del terrorismo, ¿no tienen el derecho de existir? Están presentes en la sociedad pues así debemos hacer la principal opción, la de la libertad del ser humano. Y después va a ser el mismo hombre el que va a hacer su opción, pues la socialización va junto como una socialización que tenga de punto de partida la afirmación de el hombre como actor básico, con sus libertades, derechos. Hemos llegado a una nueva socialización que debemos comprender, aceptar este desafío y pensar en ello.


Video: Mijail Gorbachov en Tiempo Nuevo, 1992.
Bernardo Neustadt

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Si desea enviar un mensaje a Bernardo Neustadt puede hacerlo escribiendo a bernardo.neustadt@gmail.com

sábado, 1 de abril de 1989

ENTREVISTA A CARLOS SAÚL MENEM - 1989

ENTREVISTA A CARLOS SAUL MENEM

Carlos Saúl Menem: ¿Estoy muy despeinado?

Bernardo Neustadt: Estamos en el aire, absolutamente en el aire.

Menem: No sabía que estábamos en el aire.

Neustadt: Esto es de verdad. Así como 8 millones de argentinos le dijeron sí a Menem, esto es de verdad también.

Menem: Bueno.

Neustadt: Nosotros, en nombre mío, y yo diría de Grondona y de la sociedad que nos escucha, queremos agradecerle a Carlos Saúl Menem que, éste es el primer presidente electo que yo conozco, que va a un canal de televisión.

Menem: Además, yo les había prometido esta visita, ¿no? Y me gusta cumplir. Aquí estoy, muy feliz, muy contento, porque, no tan solo triunfó Menem o el FREJUPO, sino la democracia. Esto lo dije en 1983, y gracias a Dios lo puedo repetir ahora también.

Mariano Grondona: Yo le decía recién a Bernardo y le decía al público ayer cuando usted habló desde La Rioja, que yo como no peronista sentía que también se dirigía a mí.

Menem: A todos.

Grondona: Y eso se lo agradezco.

Menem: Me dirigí a los que me votaron y a los que no me votaron. Porque esta es la forma de transitar este camino de la democracia que nos va a posibilitar a los argentinos ir remontando esta difícil situación, para buscarle la posibilidad a nuestro país de colocarse en un lugar de privilegio en el concierto de las naciones de Latinoamérica y del mundo.

Neustadt: Usted sabe que ni Mariano Grondona ni yo votamos por usted.

Menem: Sí, ya lo sé.

Neustadt: Escúcheme, para salvarlo, tampoco votamos por Angeloz. Eso está claro.

Menem: Por la izquierda unida, tampoco...

Neustadt: ¿Ah no?

Grondona: Eso difícil, ¿eh?

Neustadt: ¿Por el Partido Obrero?

Menem: Menos.

Neustadt: No, pero realmente ha pasado una cosa en la Argentina El único piropo que le voy a echar en la noche, después va a ser un poco más brava. Lo que pasó con los argentinos que no lo votaron, que son casi todos nuestros amigos, aunque parezca mentira, fue la sensación, la gente se quedó asombrada: “¿viste el discurso? ¿escuchaste el discurso?”.

Menem: Fue el de siempre, Bernardo, mi discurso siempre giró sobre estos aspectos de la unidad nacional, una política de conciliación, de concertación, el desarrollo de nuestro potencial económico y la integración de Latinoamérica.

Neustadt: Claro, pero se acuerda del micrófono con el cual contestaron a la silla... A mí siempre me da esa sensación de un hombre bueno, querible, y como desamparado... Es decir, ¿usted es consciente de la Argentina que le deja Alfonsín?

Menem: Sí.

Neustadt: ¿Tiene idea?

Menem: Tengo la más absoluta certeza de lo que nos queda, pero pese a ello vamos a tratar de mantener un diálogo fluido con el gobierno para recetar la información que sea necesaria a los efectos de hacer una composición del lugar, en saber en definitiva en donde estamos parados, para aplicar los remedios del caso.

Neustadt: ¿Cuándo? ¿Cuándo usted llegue?

Menem. No, ahora, en este momento. Ya vamos a empezar a conversar. Sin ningún tipo de compromiso, por supuesto, sin comprometernos. Vamos a mantener un diálogo fluido en ese sentido.

Grondona: Usted sabe que estaba Armando Cavallieri, antes que usted, mientras lo esperábamos a usted, y él dijo: “Es mucho tiempo el 10 de diciembre, Menem tendría que empezar a gobernar antes, es mucho tiempo”.

Menem: Bueno, es una opinión que yo respeto. Armando, ustedes bien saben, que es mi amigo, mi compañero, pero yo estoy porque se cumpla el mandato presidencial. Son seis años hasta el 10 de diciembre.

Grondona: Yo también... pero... ¿qué va a pasar...?

Menem: Usted sabe, lo sabe mejor que yo. La inflación de este mes está en 54%. La gente que gana 5.000 australes, ¿usted cree que va a tener capacidad para esperar siete meses a que llegue el hombre que va a gobernar al fin? ¿Mientras tanto qué?

Menem: ¿Qué otra salida hay? A no ser que diagramemos alguna violación a la norma constitucional...

Grondona: Entre todos...

Menem: Entre todos. Pero yo no estoy de acuerdo con esto. Si vivimos en un estado de derecho, tenemos que respetar la vigencia plena de la constitución nacional.

Neustadt: ¿Ya lo llamó el presidente?

Menem: Tengo entendido de que no ha llamado. Quizás mañana o pasado.

Neustadt: ¿Todavía no llamó?

Menem: No. todavía no. No tengo ninguna citación en ese sentido.

Neustadt: Ahora viene la parte mas dura...

Menem: Me voy a acomodar...

Neustadt: Primer plano de acomodamiento. Esta mañana, creo que fue cuando Ubaldini se fue, creo que a Bruselas se fue, en Ezeiza declaró: “Si es necesario le hago un paro a Menem...” ¿Y?

Menem: Está en su pleno derecho. Es que cuando Ubaldini vaya a hacer un paro lo va a hacer con fundamento. Va a tener en cuenta las circunstancias imperantes en la República Argentina y por otra parte el paro esta perfectamente aceptado y legislado en la Constitución Nacional.

Neustadt: Usted el 11 de diciembre no va a tener para repartir nada.

Menem: Pero el 11 de diciembre yo pienso que vamos a llegar ya con una política perfectamente en marcha, una política de concertación. Algo se hizo ahora. Este acuerdo entre la CGT, la UIA, puede ser ampliado en cuanto a los sectores de la comunidad, de la empresa, del capital. Los sectores del trabajo están representados por la CGT y han quedado también en el tiempo.

Neustadt: Usted sigue pensando en un empresario exitoso como para tenerlo en el gabinete ¿sigue con ese sueño?

Menem: Yo sigo con ese sueño y además en ese caso voy a hacer esta nominación consultando al sector de la empresa. Si ellos consideran que existe un empresario como para ponerlo al frente del Ministerio de Hacienda, de Economía de la Nación, me darán un nombre. Y no me importa -que quede bien en claro-, qué ideología, no me importa a qué partido político pertenezca.

Grondona: Doctor Menem, hay un tema para reflexionar. Por ejemplo, si usted adelantara dentro de un mes -como se dijo-, el gabinete, y fuese un gabinete importante, usted estaría inyectando confianza antes de tiempo y apaciguando las aguas. Pero también, como los argentinos somos muy impacientes, en esos meses que pasan queremos hablar de los ministros que llegan gastados cuando juran. Y si usted espera hasta el final, queda una sensación de incertidumbre hasta el final. ¿Qué será mejor?

Menem: Yo creo que es mejor ir anticipando con la debida antelación el gabinete, para que la gente vaya conociéndolos bien, para que esos mismos ministros tomen contacto con la realidad, nacional, con la realidad internacional, para que se vayan preparando, teniendo en cuenta, reitero, el Estado que vamos a recibir.

Neustadt: Déjeme que coincida previamente con usted... Menem genera confianza en los 8 millones de argentinos que lo votaron pero el gabinete expresa confianza en el exterior y en los centros de poder, es decir, son dos mundos...

Menem: Son dos mundos que tienen que ser compatibilizados a través de estos hombres que vamos a ir designando, no tengan duda, va a ser un muy buen gabinete.

Neustadt: Dígame... una pista chiquitita... un poquito, algunos nombres, una pistita...

Grondona: El quiere la primicia...

Menem: Carlos Grosso ya saben: Intendente de la Capital. Se queda el fiscal Molina que es muy importante para nosotros, le vamos a dar todo lo que él pida para que pueda cumplir.

Neustadt: Pero no pudo meter preso a nadie...

Menem: No depende de él. El hace las acusaciones, las investigaciones y son los jueces los que tienen que decidir sobre el particular. Lo vamos a convocar nuevamente a Castro Madero para la Comisión Nacional de Energía Atómica y para el resto del gabinete hay hombres que ustedes conocen muy bien... de gran prestigio, de una enorme capacidad, que los vamos a convocar también: Luder, Mattera, y otros...

Neustadt: Dígame, ¿pudo dormir tranquilo estos días?

Menem: Yo sí, tranquilo. El sábado a la tarde estuve practicando mis deportes preferidos.

Neustadt: ¿Fútbol?

Menem: Fútbol, tenis, y al otro día lo pasé como un día normal para mí, sin ningún tipo de nervios, todo lo contrario.

Grondona: Si usted está sereno: "serena", si usted está "nervioso", pone nervioso.

Menem: Yo estoy sereno. Y espero que nuestro pueblo se mantenga calmo, expectante, tranquilo, que vamos a procurar hacer bien las cosas.

Grondona: Lo hizo. La noche que usted estaba en La Rioja estaba sereno, la gente también estaba serena, pero había algunos muchachos que lo exaltaban. Yo lo vi a Antonio Cafiero, tan exaltado que casi le recuerdo: ganó Menem.

Menem: Sí, bueno, pero ganamos todos. Ganó Antonio, como dije recién, ganó el pueblo.

Neustadt: Y también Angeloz, ¿eh?

Menem: También ganó Angeloz. Lo dije esa noche: "He derrotado a un adversario pero he recuperado a un amigo". Es cierto.

Grondona: Doctor Menem, -volviendo al tema de la transición-, si usted adelanta estos nombres, si usted da este tipo de nombres, usted inyecta confianza y la gente dice: "Bueno, estaremos mal ahora, pero en diciembre viene algo importante” Esto es importante para las perspectivas. Pero hay otro tema de la confianza, porque el gobierno va a tener que hacer algo también y como gobierno pueden hacer la transición bien, o pueden hacer la transición mal. Usted: ¿le da crédito al gobierno, al doctor Alfonsín, que van a ser lo posible para facilitar su transición? ¿O no?

Menem: Y sí, y si no, no entraríamos a dialogar con ellos. Este diálogo que vamos a mantener, a sostener, es para darles la tranquilidad suficiente de esa área, a los efectos de poner medidas que puedan, por lo menos, estabilizar la situación y que no sigamos cayendo, como está ocurriendo hasta ahora. Un 54% de inflación. Ustedes saben muy bien, no es nada tranquilizante, todo lo contrario.

Neustadt: No se puede vivir...

Menem: No se puede vivir en estas condiciones. Entonces si nosotros, además de esto que está sucediendo, nos ponemos abiertamente en contra en este período de transición, ¿qué puede ocurrir en estos seis meses...?

Neustadt: Ahora... ¿usted habló hoy con Alan García?

Menem: Sí.

Neustadt: ¿Le gusta como imagen romántica y suicida?

Menem: Alan García es un hombre joven, no se olviden. También recibió un país bastante conflictuado, con una guerrilla en pleno desarrollo y además la cuestión del narcotráfico en esa zona de Latinoamérica con una profunda trascendencia. Entonces el narcotráfico por un lado, guerrilla por otro. La situación económica bastante inestable también en Perú, no pudo hacer más de lo que hizo... Se equivocó, evidentemente se equivocó. El me lo había anticipado. El habló con el presidente Alfonsín y le propuso una suerte de junta de deudores, a partir de Argentina y de Perú, para enfrentar a los acreedores respecto a la deuda externa y el doctor Alfonsín le contestó: "No habría ningún problema, si nos acompañan otros países como México y Brasil". Ni México y Brasil estaban dispuestos a acompañarlo a Alan García, tampoco el presidente Alfonsín, y la expresión gráfica de Alan García cuando todavía no se había producido el descalabro este que sufrió Perú después fue: “yo me tiré solo a la pileta, todavía estoy flotando... pero lástima que no flotó...”

Grondona: Pero no había agua...

Menem: Pero al principio anduvo más o menos bien.

Grondona: Los primeros dos años.

Menem: Los primeros dos años.

Grondona: Doctor Menem, recién -justamente en el comentario con Bernardo-, estábamos diseñándolo a usted. ¿Qué imagen tendrá Menem de acá a dos años? Y sacamos dos nombres justamente. Uno fue Alan García y el otro fue Felipe González. ¿Cuál le gusta más?

Menem: Honestamente, los dos son amigos. Pero me gusta más, por el éxito que obtuvo, Felipe González. Alan García evidentemente no anduvo lo bien que pensábamos todos que iba a andar. Por eso hablamos del Pacto Social, del Pacto Federal, del Pacto Político, a imagen y semejanza de los pactos que tuvieron éxito en España. Claro, aquí la situación es distinta, pero podemos adecuar esos pactos a la realidad imperante en nuestro país.

Neustadt: ¿Usted sabe que la mitad del país lo votó pero la mitad del país no lo votó? Vio que está en contra, al contrario, parece una cosa curiosa. Los que lo votaron son felices con usted y los que no lo votaron dicen "pero este tipo es un calmo, tiene calma, no se lleva el mundo por delante, no es soberbio”. Usted sabe, una de las cosas de las cuales la gente está más cansada es que los funcionarios, los presidentes sean soberbios y que no tengan la humildad de juntarse con la gente, saber lo que le pasa a la gente. Hablan de cada idea que la gente dice: “pero no me toca a mí eso”. Y yo creo que usted no va a cambiar cuando llegue...

Menem: Y que es lo que dijiste al principio Bernardo. Es el primer presidente electo que viene a este programa y bueno, vengo de la cancha de River, lamentablemente perdimos.

Neustadt: ¿Perdieron?

Menem: Perdimos...

Neustadt: ¿En la cancha de River perdieron hoy?

Menem: Yo espero que dentro de dos años, cuando vuelva, me aplaudan los mismo que me aplaudieron ahora. Si me vuelven a aplaudir los mismos, es porque andamos bien.

Grondona: Usted sabe que yo tengo más o menos su edad, y he visto una cantidad de presidentes en la Casa Rosada... muchísimos... más los que querría haber vistos. Y muchos, no digo todos, pero muchos, entran como en un clima... Empieza con los granaderos el tema ¿no? Los granaderos... el clima... y un año o dos después ese hombre perdió contacto con la realidad. Está en un microclima, con un contorno, con un entorno, y el hombre que sube al colectivo 60, a tres cuadras de él, sabe más lo que pasa en la realidad...

Menem: Eso no va a ocurrir, en lo que respecta a mí, descarten esa situación. Yo ya llevo tres períodos de gobierno en la provincia de La Rioja y no debo haber sido tan malo, porque ahora ganamos ya casi con el 70%. Hemos ido creciendo en cada proceso electoral, eso significa que hice las cosas más o menos bien, y jamás dejé de estar cerca del pueblo. Caminé tranquilo las calles de mi provincia. Anduve por todos los pueblos, hablé con la gente. Yo quisiera abrazarlo a cada uno, a todos los argentinos, no puedo... materialmente es imposible. Pero este mensaje, que sirva este programa, para decirles del tremendo afecto y cariño que yo tengo por la gente, no me importan que sean o no peronistas, lo importante es que estén dispuestos a trabajar por nuestro país. Esto es lo que yo quiero que sepan. No puedo salir y meterme en una multitud porque ustedes bien saben lo que sucede en casos como éste. En la puerta, hay una verdadera multitud. Bueno, yo lamento haber tenido que entrar con un coche. Me hubiera querido bajar, abrazarlos, pero es imposible.

Neustadt: Fijáte... no sé... digo la humildad. Yo digo: “qué raro que venga 22:30, el programa empieza a las 10”. Yo digo: "debe estar en grandes temas de Estado, ¿habrá ido a ver a River?” Confesó eso... ¿Le puedo dar una idea?

Menem: Estamos conversando todos los días sobre estos temas de Estado, pero un momento de...

Grondona: Doctor Menem, cuando esté con los granaderos de acá a un año: ¿Vendrá de nuevo al programa?

Menem: Yo a Bernardo le dije en el programa anterior: "Voy a volver". Tengan la seguridad de que voy a volver, a este y a otros programas de otros amigos.

Neustadt: Doctor, una idea que tengo... Se la dejo pensando mientras hacemos una pausa que la gente tiene que consumir un poco de publicidad y usted tiene que descansar un poco... ¿Por qué no le regala las empresas del Estado, en cuánto llegue, a los sindicatos? No conteste ahora.

PAUSA

Neustadt: ¿Usted tiene idea de lo que es el Estado argentino? Usted lo dijo hoy. No es para quedarnos sin Estado, por lo menos para que nos sirva. Es el único país donde las empresas del Estado pierden la plata que pierden, son monopolios...

Menem: Hay que hacerlas eficientes. No se trata de privatizar, porque aquí también hay empresas privadas que están operando los teléfonos y son un desastre.

Neustadt: Porque están solas.

Menem: En Mendoza, en Entre Ríos, en Salta. Son empresas telefónicas privadas, un verdadero desastre. Se intentó transferir algunos ramales del ferrocarril a empresas privadas. Al sur de Tucumán se fundieron. A una empresa Atahualpa se le otorgó el tramo Formosa-Salta, se privatizó ese ramal y también se fundió.

Neustadt: Se fundió el que puso la plata, en cambio acá nos fundimos nosotros. Esa es la diferencia.

Menem: Claro. Vamos a buscar la solución, Bernardo. Así no podemos seguir y esto lo han comprendido los sindicalistas, y se está trabajando sobre el tema. Pero además, privatizar...

Neustadt: Cuando usted juega al tenis, ¿juega con el frontón? ¿o con quién juega?

Menem: No, juego con otro. Pero ojo que además esas empresas del Estado cumplen una función social que quizás el sector privado no lo pueda cumplir. El caso YPF: si nosotros vamos, o andamos por el norte argentino, por zonas prácticamente despobladas, por verdadero desierto, no vamos a ver un surtidor de las empresas privadas, sino que vamos a ver ahí, solitario, con un hombre y un pequeño barcito, un surtidor de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Estos son aspectos que hay que tener en cuenta cuando se van a tomar decisiones de esta naturaleza, de esta magnitud. La cuestión monetaria, la cuestión rentable, sí, pero también la cuestión social.

Grondona: Pero cuando uno pone en la balanza, doctor Menem, YPF le da ese surtidor pero lo que nos quita con su ineficiencia es mucho más que el surtidor, porque YPF pierde...

Menem: Sí claro que pierde.

Neustadt: Pero no pierde por el surtidor...

Menem: Porque está mal administrado: YPF no puede dar pérdida.

Neustadt: No debe.

Menem: No debe dar pérdida. Está pésimamente mal administrada y por ahí YPF sirve para sacar créditos externos a los efectos de que el Estado Nacional cierre sus cuentas fiscales. Esto ha ocurrido durante la época de Martínez de Hoz, ustedes saben muy bien.

Grondona: Pero, sin hacer una discusión ideológica, porque es tonto hacer ideología acá: ¿no será que tenemos un Estado demasiado grande para poder administrarlo bien?

Nesutadt: Así todo, y muchas cosas más...

Menem: El Estado debe limitarse a su función específica y en lo que hace a estas empresas del Estado, que son ineficientes, hay que procurar hacerlas eficientes, bajar el gasto, el déficit, y procurar que cumplan un servicio positivo para la comunidad. No es fácil, reitero, pero estamos trabajando sobre el tema. Ahora, lo que tú me dices, Bernardo, regalárselo a los sindicatos, tampoco es solución. Yo como Presidente de la Nación no puedo regalar nada del Estado.

Neustadt: Que haga cooperativa...

Menem: Bueno, esta es una de las posibilidades, pero se está estudiando el caso.

Grondona: Alguien que esté escuchando el programa, ahora va a decir: ¿Viste, Menem no va a privatizar nada?

Menem: ¿Cómo no? ¿Quién ha dicho que no?

Grondona: Y... alguien puede pensar que el Estado sea más eficiente, pero no que lo tengan que privatizar.

Menem: Y bueno... que lo piense. Pero y si lo podemos hacer, eficiente sin privatizar, no es mala la idea. Pero en el caso de que lo podamos hacer eficiente privatizando, vamos a privatizar, no tenga la menor duda. Por eso he dicho hasta el cansancio que no somos ni privatistas ni antiprivatistas, ni estatistas, ni antiestatistas, somos evidentemente pragmáticos y todo lo que sea necesario hacer para que estas empresas funcionen bien, y cumplan además una función social, no tenga la menor duda que lo vamos a poner en práctica.

Neustadt: Yo tengo otra propuesta, Carlos... Lo que creo que nos mata es el monopolio, sea privado o sea estatal ¿no es cierto? Es decir, vuelvo a repetir: ¿por qué Menem no juega contra el frontón? Gabriela Sabattini va y compite. ¿Por qué no podemos tener opciones acá como tienen todos los países? Queremos tal surtidor, queremos tal línea aérea... para que compita, para que mejore. River esta noche perdió con alguien no sólo; compitió y perdió. Lo siento. Yo también perdí con Racing, pero compiten y son mejores porque compiten; no hay nadie que esté solo y tenga el monopolio. Nosotros cada vez queremos ser mejores en la televisión, porque competimos.

Menem: Correcto.

Neustadt: Eso es lo que yo pido que no sean monopólicas.

Menem: Pero es que vamos a tratar de desmonopolizar estos sistemas de empresas en poder del Estado. Lo vamos a hacer también, estamos hablando, Bernardo. Pero no se puede de la noche a la mañana, llevar una tarea de tal magnitud que a lo último resulte un verdadero perjuicio, porque no podemos tampoco aumentar los males de toda esta gente.

Neustadt: ¿Usted por qué está en contra de Angeloz que dice la palabra "Se puede, se puede..."?

Menem: Claro que se puede, pero no se puede de golpe.

Neustadt: No hablemos de golpe tampoco.

Menem: Gradualmente se puede. Y yo pregunto: ¿por qué? Han pasado gobiernos liberales por acá. El gobierno del proceso con todo el poder en sus manos, con todo el poder en sus manos...

Neustadt: No lo hizo.

Menem: No lo hizo el gobierno de Onganía, no lo hizo el gobierno de Lanusse, no lo hizo el gobierno de Levingston. Entonces, si estamos en un ámbito democrático, vamos a cumplir con la normativa vigente y vamos a hacer todo lo que sea necesario para empezar a remontar está difícil situación.

Grondona: Doctor Menem, usted tiene la sensación de que va a tener mucho poder. Por ejemplo Angeloz tenía programas muy concretos cuando decía: "No va a tener el Senado, no va a tener la Cámara de Diputados"; casi todos los gobernadores son justicialistas, hasta mi partido lo tiene. En cambio usted, aparentemente va a tener todo. Fíjese, va a tener el Senado, la Cámara de Diputados, casi todos los gobernadores, la CGT, el partido, mucho poder.

Menem: Angeloz...

Grondona: Angeloz...

Menem: Prometió ayuda.

Grondona: Tiene sensación de que usted va a tener poder.

Menem: Claro que tengo sensación de que vamos a... ¡ojo! que no es cosa de un hombre, el gobierno no es de una persona, es compartido por un grupo de personas. Hay que saberlo administrar a ese Poder y para saber administrar el Poder hay que tener equilibrio, además de la honestidad, en primer lugar, y la capacidad en segundo lugar. Por eso yo hablo de reformar el Estado sobre sólidas bases éticas y morales. Yo una cosa les puedo prometer: "se acabó la corruptela en la República Argentina".

Grondona: Esa es una frase muy audaz, ¡ojo eh!

Menem: Acá vamos a conversar. Bernardo, Mariano, voy a volver y vamos a conversar en reiteradas oportunidades sobre estos temas.

Neustadt: Usted no sabe la gente, como está esperando eso...

Menem: Tengan la seguridad. Se tiraron miles de millones de dólares en negocios. Yo no quiero hablar de negocios ahora. En malos negocios, que ustedes lo calificarán como quieran y este tema que lo hablamos la última vez: ahí está la Biblioteca Nacional, sin que se termine y un montón de obras también paralizadas por falta de recursos cuando por otro lado se van miles de millones de dólares afuera del país, producto de estos malos negocios.

Neustadt: ¿Cómo se va a llamar la Biblioteca Nacional? ¿Por qué la va a terminar o no?

Menem: Quiero saber por qué no se termina la Biblioteca. Cuánto falta.

Neustadt: Por qué no les interesa la cultura.

Menem: No, no creo.

Neustadt: Y si no, no tiene explicativo.

Menem: La vamos a terminar a la Biblioteca Nacional.

Grondona: Ahora, usted dijo al principio del programa que va a quedar el fiscal Molinas para investigar lo que se hizo y lo que se hace, supongo, para investigarlo a usted también...

Menem: Esto es lo que quiero, por eso estamos buscando.

Grondona: ¿Y cómo se hace para curar un clima así? Porque en el país da la sensación que la corrupción ha llegado a lo más chiquito.

Menem: Además no tan solo Carlos Menem, yo creo que con una total honestidad habló de este tema el candidato a vicepresidente Casella también, no sé si en este programa, pero yo he leído, habló de la corruptela generalizada en el ámbito del gobierno nacional.

Grondona: Doctor Menem, ¿usted sabe qué hizo Salinas de Gortari en el medio? México es un país que tiene una corrupción que nos gana por varios cuerpos y Salinas de Gortari empezó a meter presos a gente muy importante del país, a dirigentes sindicales muy importantes, a dirigentes financieros muy importantes, hasta dirigentes políticos muy importantes. Es decir que la gente empezó a ver que alguien pagaba. ¿Usted haría así? ¿Cómo haría usted para revertir está oleada?

Menem: Pero por supuesto. Le estoy diciendo que se acabaron los negociados. Vamos a investigar los anteriores y vamos a frenar las posibilidades de que siga esta suerte de corrupción avanzando como un cáncer en el ámbito de nuestra comunidad, y especialmente en el Estado que es la Nación. Es la definición más fácil. La Nación jurídicamente organizada.

Neustadt: Doctor, Mariano planteaba todo el poder que va a tener, y es verdad... ¿Usted cuánto mide?

Menem: 1.70

Neustadt: ¿Y cuánto pesa?

Menem: 69

Neustadt: Tiene cuerpito... Es chiquito ¿eh? Para aguantar todo este poder...

Menem: Y bueno, pero... Hoy me preguntaba un periodista en está conferencia de prensa con los extranjeros: “Escúcheme, aquí se habla mucho de su forma de ser, de su personalidad, de que le gustan las fiestas... que... ¿Va a seguir haciendo lo mismo?” Digo: ”Si llegué a Presidente con esto, ¿por qué voy a cambiar ahora?“ Yo he llegado aquí no por suerte, si yo he llegado a ser presidente electo de los argentinos es por trabajo por honestidad, y por una dosis de audacia y por capacidad también. Aquí no se llega, como dicen por ahí, sólo por el carisma. Esto es una mentira.

Grondona: Yo me acuerdo, usted, cuando hablaba con nosotros, hace tres o cuatro años por radio, y usted decía que iba a ser presidente.

Menem: Claro.

Grondona: Y le confieso que uno decía y bueno, puede ser. Tiene un camino tan largo...

Menem: Mariano dijo por ahí: "Sí, puede ser, pero Menem es muy humilde para ser Presidente". No es una imputación, Mariano. Pero muchas veces la humildad va tomada de la mano de la honestidad y de la capacidad.

Neustadt: Y otra muy buena, que no trato de perjudicar a nadie. Cuando estaba acá el doctor Angeloz usted decía: “Bueno, que hable con la silla, que yo voy el martes que viene como presidente electo”. Y está acá. ¡Qué hable con la silla!

Grondona: ¿Hace cuantos años que tiene el proyecto de ser Presidente?

Menem: Del año mil novecientos... cuando vinimos allá por noviembre de 1972 trayéndolo al general Perón desde Italia, a Ezeiza. Yo tuve la oportunidad de conversar brevemente con el General Perón y ya me di cuenta ahí que tenía la posibilidad. El me alentó: "Usted es un hombre joven, sigo su trayectoria"; porque quien le informaba siempre al General Perón de mis actividades eran, o los que le informaban o los que iban de acá de Argentina. Yo ya tenía un cierto espacio político ganado no tan sólo en La Rioja, sino en el Noroeste de Argentina y ahí me di cuenta que podía ser, y lanzamos la candidatura a Presidente de la Nación desde Rosario en 1975. Ustedes recordarán cuando hubo una suerte de pueblada para expulsarlo a López Rega. Ese mismo día yo daba una conferencia en Rosario y el doctor Balbín daba en el mismo Rosario otra conferencia, pero había un paro total de actividades con motivo de este acontecimiento que se vivía en la Capital Federal. El doctor Balbín suspendió su conferencia y nosotros la hicimos en un club lleno, cualquier cantidad de gente y ahí lanzamos esa candidatura... y las vueltas que tiene la vida... Al poco tiempo nomás nos reunimos en el Hotel República con David Rap para que él diagrame la campaña con motivos de nuestros deseos, de nuestros anhelos. Bueno, vino el golpe en 1976, lo demás ya es historia conocida...

Neustadt: Teminó haciendo la campaña, el doctor Alfonsín.

Menem: Por eso...

Neustadt: Doctor, tenemos que hacer el corte. Dos preguntas chiquititas, como jugando al tenis. Sacado bien: ¿por qué no le pide a Uzandizaga que se quede? ¿Porque vio que se quiere ir?

Menem: Yo no puedo torcer la voluntad de un...

Neustadt: “Si gana Menem, me voy”, dijo.

Menem: Y bueno, ganó Menem, no es una cuestión personal de él, pero si él se queda, y lo dije en todos mis discursos, si él se queda, yo le voy a dar toda la ayuda necesaria para que pueda cumplir con su cometido.

Neustadt: ¿Y a Piazzolla? ¿Que se fue con la música a otra parte?

Menem: ¡Pero cómo se va! ¡Se tiene que quedar! Yo soy un admirador de él. Tiene que venir aquí a Argentina. ¡Lo necesitamos a Piazzolla! Como lo necesitamos al hombre que trabaja con el pico, con la pala. Necesitamos de todos los argentinos.

Neustadt: ¿Lo podemos dejar ahí...?

PAUSA

Neustadt: ¿Saben qué es Carlos Menem, no? ¿Se dieron cuenta? Es impresionante la gente que hay acá. Yo pensé que iba a descansar. Yo les quiero decir algo que, cuando paramos, cuando vamos a hacer el consumo de los avisos, Carlos Menem dice: “Pregunten lo que quieran, no tengan miedo, dele... Voy a preguntar lo que quiero, como toda la noche. Nosotros fuimos muy críticos del doctor Alfonsín. Después de dos años de guardarle siempre el respeto, que pensar que se podía, y que había trueno o no, no sabía, o no quería lo que se podía. Salvo como decía recién un recuerdo de que nos tuvimos que ir de un canal de Estado, terminar en este canal privado, otra cosa. Yo disfruté de esta libertad, esta libertad que me permite decirle al doctor Alfonsín: “Usted perdió, no Angeloz”, esta libertad me permite decir: “Qué lástima, era la oportunidad histórica para cambiar la Argentina”, y puedo seguirlo diciendo, cuando si a usted, ojalá le vaya bien, y nos quedemos sin trabajo, porque le va bien. Dice Cavallieri que nosotros vivimos los errores que comete el gobierno. Si a usted le va bien, nos quedamos sin trabajo, pero... ¿si le va mal y lo criticamos...? Respetándolo ¿qué van a decir los muchachos peronistas?

Menem: Nada, absolutamente nada. No van a decir nada. Ellos ya conocen muy bien lo que es la democracia y lo que significa la democracia para una comunidad que quiere vivir en libertad. En ese sentido tengan la más absoluta seguridad y cuando las críticas sean productos de los errores que uno comete, no van a recibir ningún tipo de amenazas ni nada que se le parezca. Además no tendría sentido, no tendría fundamento, que se enojen mis compañeros por lo que ustedes digan a partir de los errores que uno cometa...

Neustadt: Los militares en su mayoría, está probado, votaron por usted. No solamente en la Antártida. Porque no me hace una reflexión: ¿qué va a hacer usted en el caso militar que sigue sin cerrarse?

Menem: Bueno, el caso militar, por ahora, están actuando normal, correctamente los tribunales de la Constitución. Hay procesos abiertos. Nosotros pretendemos por sobre todas las cosas, fortalecer la institución Fuerzas Armadas a partir de una profesionalización en serio de las mismas, una redistribución de los asentamientos militares en toda la amplia geografía territorial de nuestro país. Insertar a las Fuerzas Armadas en el concepto de defensa nacional para que empiecen a producir para la defensa, poner en marcha las fabricaciones militares a los efectos de que se autoabastezcan nuestras Fuerzas Armadas y con la posibilidad de autofinanciarse a partir de la exportación de los materiales que produzcan. Además, hipótesis de trabajo, hipótesis de conflicto, para que salgan de este estado deliberativo y entren ya a cumplir las funciones específicas para las cuales fueron creadas las Fuerzas Armadas. Estamos trabajando también con civiles y militares en esta propuesta.

Neustadt: ¿Angeloz no le pidió que interfiriera en favor de De la Rúa? Porque Vacca tiene 19 electores. De la Rúa tiene 19, más 3 que le presta Mario son 22. ¿Qué va a hacer usted...? ¿Quién va a ser senador por la capital? ¡Hay qué problema...!

Menem: El que tenga mas votos.

Neustadt: Más electores...

Menem: Más votos...

Neustadt: Más electores...

Menem: Más votos.

Grondona: Si siguen así va a ser De la Rúa.

Menem: Vamos a conversar del tema. No es una cosa fácil. Nosotros hemos venido sosteniendo desde un principio: “El que tenga más votos, gana”. Y no podemos borrar con el codo lo que hemos escrito con la...

Neustadt: Pero no iba a pasar eso con usted... sin embargo, usted ¿es bueno o se hace el bueno...?

Menem: “El tonto se hace el tonto...” (Risas)

Grondona: Esa noche fue una cosa curiosa porque la gente se olvidó del colegio, cuando empezamos a contar los votos, todo el mundo decía: “tanto por ciento”, “tanto por ciento...”

Neustadt: Hace rato que se olvidaron del colegio. (Sonríe)

Grondona: Las clases es tradición, evidentemente tiene mucha fuerza ¿no?

Menem: Sí, no hay ninguna duda. Nosotros lo habíamos advertido ya con tiempo de que íbamos a tener colegio electoral propio. Estábamos seguros. Aquí mismo lo dije: “No tenía ninguna duda”. Yo hablaba de 310, creo que ahora estamos cerca de los 320 electores.

Neustadt: Por la inflación debe ser...

Menem: Y sí... por el IVA.

Neustadt: Dígame una cosa, ¿le gusta la política exterior de Caputo?

Menem: No. Es muy errática y además ha ideologizado los procesos a nivel internacional y nosotros queremos desideologizarlos. Hay... bueno... Mariano es un conocedor acabado de los que es política internacional, pero hay dos reglas de oro: la autodeterminación de los pueblos, y la no ingerencia de un estado en los asuntos internos de otro estado. En lo que respecta a la autodeterminación de los pueblos entra en el campo de lo ideológico. A mí no me importa qué ideología sustenta el gobierno del país vecino, sino que me interesa fundamentalmente compatibilizar los intereses entre ese país con el nuestro para tratar de acrecentar los intereses de la República Argentina.

Neustadt: Los ingleses están aterrados con usted.

Menem: ¿Por qué?

Neustadt: Ya lo dijeron en los diarios.

Menem: Pero, ¿qué es lo que dijeron...?

Neustadt: Y bueno, dicen... ¿No ha leído usted los diarios? ¿No le han leído los muchachos? ¿Lo de Inglaterra? Margaret Tatcher quiere verlo... ¿Usted la quiere ver a Margaret Tatcher?

Menem: Y... si ella me quiere ver, no tengo ningún inconveniente.

Grondona: Bueno, ahora, esos son principios de política exterior, pero, por supuesto, principios muy estimables ¿no?

Menem: Caso Chile por ejemplo. Tanto batir el parche con el tema de Chile que “el gobierno no democrático, que el dictador, el tirano”, y al último tuvieron que recibirlo al canciller aquí, el doctor Alfonsín, Caputo, y dialogar con él. Hay que entender de una vez por todas que los hombres y los regímenes pasan y lo fundamental es el país, es el Estado, son los pueblos. Por supuesto que yo no comparto el régimen chileno. Yo le decía a los periodistas que estoy ansioso de que Chile termine democratizándose, pero no podemos cortar las relaciones o no hablar con las autoridades por lo menos con el canciller de un país vecino, quienes como nosotros, pretendemos ser líderes en lo que hace a la integración latinoamericana.

Neustadt: ¿Le puedo hacer una pregunta intimista? Usted, ¿tiene parapsicólogo propio?

Menem: No, no. (Sonríe)

Neustadt: Usted: ¿Cree en las brujas?

Menem: “La bruja propia por ahí...” (Sonríe) No, no tengo.

Neustadt: Le digo porqué.

Menem: Ya sé lo que va a preguntar.

Neustadt: ¿Qué...?

Menem: Uno no cree en las brujas, pero que las hay, las hay.

Neustadt: Una cosa que me interesa, no ya quién va ser el ministro de Economía, que no me lo va a decir, pero ministro de Educación. Tíreme alguna pistita, es lo que más me interesa.

Menem: Hay muchos.

Neustadt: Aunque sea un poquito. ¿A ver...?

Menem: Hay muchos. Puede venir el pelado de San Juan, por ejemplo, puede venir...

Neustadt: ¿Qué va a hacer un Prode acá?

Menem: ¿Eh?

Grondona: Otro Sarmiento.

Menem: Y sí. Un hombre capaz para en todo su nivel.

Neustadt: Que entienda. Usted, ¿cómo va a nombrar a la gente? ¿porque son sus amigos, o porque saben?

Menem: Porque saben, porque saben...

Neustadt: El amiguismo, ¿cómo es, por ejemplo, en política?

Menem: Marginado totalmente. Argentina no puede vivir en base al amiguismo. Argentina necesita, reitero, de hombres y mujeres honestos y capaces. No hay otra posibilidad de darle a nuestro país un lugar interesante en el ámbito de las naciones de Latinoamérica y del mundo. Aquí se habló mucho del buen administrador y no se trata de ser un buen administrador... ¿Qué vamos a administrar? ¿esta pobreza? ¿esta crisis? Aquí es necesario poner al frente del Estado realizadores, que realicen cosas para superar este estado de estancamiento y esta creciente marginalidad social que en Argentina se ha convertido en una constante.

Neustadt: Acá me han mandado una pregunta del campo:

Menem: ¡Que siembren los del campo, por favor! ¡Que siembren! Necesitamos, no 32 millones de toneladas de granos, necesitamos 70 por lo menos. Soplan nuevos vientos en la República Argentina. Yo le pido al agricultor que siembre sus campos.

Neustadt: Pero la pregunta se habría ido por ahí. Antes del 10 de junio.

Menem: A visto que tengo una bruja yo.

Grondona: Lo que pasa es que lee al revés.

Neustadt:¿Puede quedarse 10 minutos más con nosotros?

Menem: Los que quieran.

Neustadt: ¿No se aburre?

Menem: No, no. Se van a aburrir ustedes...

Neustadt: ¿No tiene nada que hacer esta noche?

Menem: ¿eh?

Neustadt: ¿No tiene que jugar al fútbol, nada?

Menem: No, esta noche, no.

Neustadt: ¿No tiene un rally?

PAUSA

Grondona: Doctor Menem, ya que hablamos del mundo, ¿usted sabe que hay dos grupos de países que han crecido enormemente los últimos 20 años? Algunos están en el sur de Europa, Italia, España. Otros están en el sudeste de Asia, Taiwán, Corea.Y todos estos países crecieron exportando mucho, ¿a dónde? A EE.UU., a Europa Occidental. Esto ha sido la clave.

Menem: Sí, sí...

Grondona: Y tuvieron una política exterior adecuada a eso, al interés que ellos tenían...

Menem: Alemania, también creció.

Grondona: También. Es decir, entonces la idea es, usted tiene que tener la política exterior que facilite eso. Esa es la idea que usted tiene cuando dice que tenemos que servir al interés y no a la ideología, ¿o es otra?, por que se habla mucho del tercer mundo...

Menem: No, no es esa. Se compadece mi expresión con esta política exportadora que vamos a poner en marcha pero no nos podemos olvidar tampoco del mercado interno, es decir, yo creo que hay que...

Grondona: Todos los mercados necesitamos.

Menem: Claro, pero hay que potenciar el consumo popular, Mariano, caso contrario, va a seguir creciendo la marginalidad social y está muy peligroso, de tres millones y medio que teníamos de gente viviendo en el límite por abajo del límite de la pobreza, actualmente tenemos cerca de 8 millones, es decir, es pavorosa la cifra y ya sabemos cuales son las consecuencias. Se incrementó la delincuencia, la promiscuidad y una serie de vicios que no son aconsejables para ninguno...

Grondona: Usted usó la palabra “desarrollo” en La Rioja, la palabra “desarrollo” estaba como prohibida, ¿no? Era como hablar de Frondizi, hablar de “desarrollo”.

Menem: No, pero esto ya fue superado totalmente, y además habla el Papa de desarrollo. Es una expresión de Juan Pablo II, “la paz tiene un nombre: desarrollo” y aquí la paz social depende del desarrollo del crecimiento con justicia social.

Nesutadt: Para eso se necesita capitales ¿sabe no?

Menem: ¿Eh?

Neustadt: Capital, capitales...

Menem: Claro. Está bien, capital, capitales, y bueno...

Neustadt: ¿Cómo lo seducimos?

Menem: Vamos a tratar con una política de estabilidad, procurando darle al capital extranjero las mismas ventajas que puede tener y que tiene el capital nacional.

Neustadt: Y si Alfonsín tiene una política de estabilidad, ¿por qué no vinieron los capitales?

Menem: ¿Una política de...?

Neustadt: De estabilidad.

Menem: Sí, 160% de...

Neustadt: De estabilidad política.

Menem: Estabilidad política y estabilidad económica. Hay que hacer creíble a la Argentina, hay que hacer confiable Argentina. ¿Así quién va a venir a invertir? ¿Quien va a venir a poner capitales para producir bienes y servicios en la República Argentina? Si van al circuito financiero y le dan el 160% mensual de interés. ¡Por Dios!

Grondona: Usted sabe que esto empezó hace más o menos 15 años....

Menem: Pero no tanto como ahora.

Grondona: La alta inflación y la especulación.

Menem: Sí, sí...

Grondona: Y todos los que vienen dicen: “Vamos a acabar con la especulación, vamos a devolver la producción”. Y la gente ¿creerá esta vez...?

Menem: Nosotros estamos hablando de concertar política para terminar con este estado de cosas, y están totalmente de acuerdo los sectores de la producción, el empresariado, el sector de la empresa, o si quieren, la gran corporación de la empresa y el sector del trabajo, la corporación del trabajo. Estamos de acuerdo en concertar políticas para sacar a Argentina de esta situación.

Neustadt: ¿Por qué usa tanto la palabra “corporación”?

Menem: Que no es corporativismo. Hay muchos que utilizan la expresión corporativismo a partir de la expresión corporación, o no son corporaciones. Y bueno... ¿y entonces? Y tienen vigencia o no en la República Argentina? Lo mismo cuando dicen populismo. Yo hoy le preguntaba a un periodista extranjero, que me decía: “Bueno, el gobierno populista de Andrés Pérez y el gobierno populista aquí en la Argentina y el que viene en Brasil”. Le digo: ¡escúcheme! Respóndame primero a una pregunta y yo le contesto a la suya: ¿Usted sabe lo que es populismo?” Se quedó sin respuesta. Repiten prácticamente como loros la expresión “populismo” y populismo, si es que la utilizamos con sentido peyorativo a la expresión, significa, potenciar lo nacional y lo popular...

Neustadt: Ahí lo agarré, ahí quiero, ahí quiero, un minuto Carlos... respire...

Menem: Sí, sí.

Neustadt: Justamente a mí lo que me llama la atención es ese tema, es decir, no cabe duda que el gobierno de Alfonsín, un gobierno con 7 millones de votos, fue un gobierno nacional y popular, ¿o no? O intentó serlo...

Menem: Pero no populista.

Neustadt: Populista o no, como usted quiera. Pero la gente no vivió bien. Se terminó la clase media, es decir, cuando llegó el gobierno de...

Menem: Porque no hay producción Bernardo.

Neustadt: Y bueno.

Menem: Y bueno, pero nosotros, a partir de esta política de concertación, y si no lo han leído, porque debe ser un poco aburrido, la revolución productiva podemos ponerla en marcha.

Grondona: Como populista ¿ahí está vé? Eso supera el programa de hoy. Fíjese como lo presentan a usted.

Menem: Pero a mí lo que me interesa no es lo que digan los de afuera sino lo que digan aquí adentro. Me interesa en primer lugar mi gente, mi pueblo y esto no es demagogia ni populismo, después nos ocuparemos de los de afuera. Esto son los que tocan de oído, los que no lo terminan de entender al justicialismo y se escandalizan cuando un gobernante de Latinoamérica juega al tenis o al fútbol y no tienen en cuenta por ejemplo, lo que fue el primer ministro de Canadá...

Neustadt: No, no, y Reagan...

Menem: Reagan andando a caballo o este otro, este primer ministro de Canadá, que tuvo varios divorcios, un escándalo tremendo, que la hizo crecer a Canadá, pero que se ponía traje, corbata y zapatillas. A mí me criticaron porque me puse un par de zapatos blancos en el verano en Mar del Plata.

Neustadt: ¿Ahora no?

Menem: Ahora no.

Grondona: Doctor Menem, ya que mencionó a Reagan, me gustaría hacer un test con usted: ¿Qué le suscita la imagen de Reagan? Usted, ¿sugiere algo?

Menem: Un gobernante de mano firme, un gobernante que más allá de su capacidad, jugó su gran experiencia en la conducción de un Estado de Norteamérica. En California estuvo 20 años, y eso le sirvió de experiencia y lo volcó en el gobierno de los EE.UU. Era más que un hombre talentoso, evidentemente era un hombre pragmático. Y esto ocurrió con otros presidentes en los EE.UU.

Neustadt: No eran geniales.

Menem: No eran geniales, pero eran certeros en sus decisiones.

Grondona: Porque aquí dicen también que Reagan no era intelectual, era intuitivo. Le levantó el ánimo a su gente. ¿Podría ser un modelo?

Menem: ¿Puede ser un modelo? ¡Caramba! ¿Qué si puede ser un modelo? ¡Claro que sí! A los hombres muchas veces, Bernardo, no hay que juzgarlos por las palabras, sino por su conducta, por su trayectoria, por el conocimiento que tiene de las cosas, a partir de los estudios, pero también a partir de la praxis, de la práctica, de la puesta en marcha de lo que ha aprendido en la vida. Como yo siempre digo: “En la universidad de la vida, además de la universidad que ya todos conocemos”. Y hasta en la universidad de la cárcel le sirve a uno para ir ampliando su frente de conocimiento.

Neustadt: Dígame una cosa: ¿usted sabe que estuve hoy mirando los votos y las mujeres votaron más por Angeloz que por usted?

Menem: No muchas...

Neustadt: Pero, ¿por qué...?

Menem: ¿Eh?

Neustadt: Más pinta no tiene él...

Menem: Pero no creo que hayan votado, no hay mucha diferencia.

Neustadt: En las encuestas sí lo nota. Pero de cualquier modo, ¿qué pasaba con las mujeres? El se dirigía más a las mujeres que usted.

Menem: No, yo me dirigía también a la mujer. Lo que pasa que yo lo hice, no quiero poner ningún tipo de tachas sobre la persona de mi amigo, pero yo lo hacía con toda claridad, con transparencia, y el “Pocho” utilizó el miedo, le metió miedo a las mujeres, para que lo voten a él y no a Carlos Menem. Ahí está la verdad. Si ustedes mismos escucharon los discursos, los mensajes de mi amigo Angeloz.

Neustadt: Usted me dijo el otro día: “Yo sé de mis limitaciones”. ¿Cuáles son sus limitaciones?

Menem: Y... las limitaciones que tiene todo ser humano, ¿o usted no tiene limitaciones...?

Neustadt: ¿Yo...?

Menem: Sí.

Neustadt: Un montón.

Menem: Mariano también.

Neustadt: Yo duermo más que él. El duerme menos todavía.

Grondona: Pero tampoco aprendo...

Menem: Pero eso no es cuestión de limitaciones sino de conciencia... (Risas) Yo también duermo poco...

Neustadt: No, porque la gente dice: “No, el Presidente tiene que saber totalmente de economía”.

Menem: No. Eso es una mentira. No hay ningún Presidente, a no ser que sea un economista que entienda a fondo las reglas de la economía o al menos los aspectos instrumentales para poner en marcha un plan económico ¡Por favor!

Neustadt: ¿Sabe qué dijo Cavallieri antes de que usted llegara? Dijo que usted es el mejor heredero, el que mejor interpreta a Perón.

Menem: Y bueno, si Cavallieri lo dice...

Neustadt: Pero, ¿sabe ese hombre?

Menem: Cavallieri, sí. Como no va a saber. Y por algo está todos los días acá, todos los programas.

Neustadt: Sí, sí, vive acá adentro.

Menem: Parece que Armando está alquilado acá.

Neustadt: Mire que es malo usted. Ahora vamos a ver cómo lo usa en este momento.

Grondonda: Doctor Menem, cuando usted habló de Angeloz dijo que ha recuperado a un amigo.

Menem: Sí.

Grondona: De alguna manera lo convocó... ¿usted buscaría una oposición liderada por Angeloz?

Menem: A mí me gusta todo tipo de oposición en tanto y en cuanto sea leal. Es decir, no incursión en el terreno que al pueblo no le interesa, una oposición firme, clara, precisa, transparente, ética. Es de la única forma que uno puede corregir los rumbos equivocados que ha tomado desde la función pública.

Neustadt: ¿Usted le compraría un auto usado a Angeloz?

Menem: ¿Por qué?

Neustadt: Le pregunto... ¿Un auto usado a Angeloz? ¿Se lo compraría siempre que lo haya mantenido bien?

Menem: Y yo creo que sí.

Neustadt: ¿Y a Caputo?

Menem: No.

Neustadt: ¿Y a Nosiglia?

Menem: Y bueno... El Cotti es amigo, no sé qué decir...

Neustadt: Bueno, yo no tengo más preguntas para hacer.

Menem: Ojo. Esto no significa que no sea amigo de Caputo. Dante, hablando del Dante, yo decía el otro día que en la Divina Comedia, en el infierno, se establecen determinados grados de pecadores, los últimos son los traidores. Pero yo digo que en este mundo actual, los últimos tendrían que ser los narcotraficantes. En el último lugar del infierno del Dante.

Neustadt: ¿Se acuerda cuando hubo un periodista importante a quien el gobierno le dio el canal de televisión? Lo único que se le ocurrió esa noche fue alguien que no tenía nada que ver con el narcotráfico.

Menem: ¡Qué bárbaro...! Sí, y todavía... no hablar. ¿Para qué vamos a perder tiempo en eso? Utilicemos lo poco que queda en cosas buenas.

Grondona: Mi última pregunta sería esta doctor Menem: usted dice algo muy importante, sin la crítica, usted mismo no se entera en qué va mal, ¿no es cierto? Es necesaria la crítica. Pero el hombre que está en el gobierno se pone muy hipersensible.

Menem: Yo tengo larga experiencia en el gobierno y me han dado -perdónenme la expresión-, con un caño. Y vaya que si me dieron... en todos los lugares, inclusive se lo dije a ustedes. Ustedes también me dieron, y duro.

Neustadt a Grondona: ¡El!

Grondona a Menem: Estaba enojado conmigo usted.

Menem: No.

Grondona: ¿No se enojó?

Menem: ¿Cuándo? ¡Pero por favor!

Grondona: No, yo preguntaba: “¿Quién es Menem?”.

Menem: ¿Cuándo fue eso? No, por favor Mariano, no...

Neustadt: Me duele, enseguida me involucra a mí.

Menem: A mí me dieron con todo, y sin embargo...

Neustadt: Lo sacaron bueno.

Menem: Y bueno, fui aprendiendo, ese es el sentido de la crítica.

Neustadt: Con esto terminamos esta noche. La otra noche, cuando Angeloz hizo desde este medio el desafío, que yo pensé “la bronca que tendrá Menem conmigo”, porque claro, el escenario que eligió era éste, como había elegido éste para desafiarlo a Caputo, Tiempo Nuevo va a ser una especie de duelo, ¿no? Entonces digo “¡¿lo que pensará usted?! Por eso le agradezco que haya venido esta noche. Traté de repartir lo mejor que pude y yo le decía el otro día a un radical: “Porque usted con el voto castigo...” Mire... yo no puedo hacer que gane Alsogaray. Mire si voy a hacer que pierda Alfonsín, usted vio los votos que sacó Alsogaray...

Menem: Sí.

Neustadt: Una miseria casi.

Menem: Y bueno, ¿y Adelina?

Neustadt: Que...

Menem: Yo pensé que Adelina iba a ser una mejor elección y fue el debate, yo creo que el debate perjudicó. Y como este debate al cual me invitaba el “Pocho” no tenía sentido a esa altura de los acontecimientos, no tenía sentido porque ya prácticamente en ese momento estaba definida la elección. Si yo voy ganando, y lo dije en el programa anterior, si yo en el fútbol voy ganando un partido 3 a 0, 5 a 0, que necesidad tengo de arrojarle piedras al árbitro. Bueno lo mismo ocurrió, no por miedo, ¡por favor! Yo en la vida he aprendido a tenerle miedo a Dios y de Dios para abajo a nadie. Pero por una elemental regla de prudencia y de hasta de capacidad en la comprensión de ese momento que estábamos viviendo dije que no. Yo ya lo había invitado a Angeloz, en octubre del año pasado, le reiteré la invitación en diciembre y después cuando él habló del tema, dije bueno, como no, pero vamos los cuatro candidatos. ¿Por qué él y yo? ¿Cuál es el privilegio que teníamos?

Neustadt: Afuera está la multitud, la vemos por televisión, tiene micrófono instalado si quiere hablarle.

Menem: No, no... Pero ellos vinieron por ustedes... (Risas)

Neustadt: No... Es la primera vez que un presidente electo me carga. (Risas)

Menem: Y las veces que me han cargado ustedes...

Grondona: Usted habló de Dios... y que le teme a Dios, nuestra Constitución prescribe que hay que ser católico, a mí me parece absurdo, le voy a decir, ¿cómo siente usted la idea de Dios?

Menem: Como un ser superior, como el que puso armonía en todas las cosas. Cuando por ahí algunas noches nos ponemos a contemplar el cielo, y vemos esa armonía total en el espacio, yo estoy pensando que es la obra de un ser absolutamente infinitamente superior a nosotros, el girar de la tierra, el andar de los planetas, el sol, la noche, el día, el crecimiento de las plantas, de los seres, de los animales, de los seres humanos. Esto no es producto de la casualidad.

Grondona: Hay que ser católico, hay que ser musulmán, hay que ser judío...

Menem: Hay que creer en Dios, nada más. No me importa a qué culto pertenezca. Hay que creer en Dios. Hay ateos, también, y ellos están en su más absoluta libertad, para eso Dios les dio la inteligencia o la razón e inclusive para negarlo a Dios mismo.

Neustadt: Dígame una cosa, esto de la Fundación, que dice hoy su señora que lo va a hacer... ¿con capitales privados o del Estado?

Menem: No... privados. Actualmente Zulema está trabajando, y muy bien, en acción social, en ayuda social, en la provincia de La Rioja con aportes que hacen las empresas privadas, medicamentos...

Neustadt: ¿Va a tener un cargo?

Menem: No.

Neustadt: ¿Va a tener un cargo en el gobierno?

Menem: No.

Neustadt: Con usted ¿va a tener un cargo en el gobierno?

Menem ¡No!

Neustadt: Perdón, soy sordo.

Menem: Y bueno, el otro oído.

Neustadt: A mí no me preocupa que lo tenga, ¡ojo! Pero no por ser su mujer ¿ojo no?

Menem: No es que por ser mi mujer, sino que va a estar bastante ocupada en estas tareas que ya está cumpliendo en la provincia de La Rioja. Y además va a ser, por esta cuestión protocolar, la Primera Dama. Va a tener demasiado por hacer.

Neustadt: Tiene polenta. Es fuerte.

Menem: Sí, si lo sabré yo. (Sonríe)

Neustadt: ¿Lo podemos dejar ahí? Gracias realmente. Lo voy a dejar a Mariano que diga las palabras finales...

Menem: Gracias.

Grondona: Es la primera vez, ¿en cuantos años Bernardo que llevamos juntos? Bueno, vos no te acordás, como 23 o 24 años que hacemos televisión, que viene un presidente después de ser electo... antes, todos. Y lo comprometemos, ya nuestra asesora creo que firmó una fecha para usted...

Menem: El primer martes después que asuma el 10 de diciembre voy a estar acá.

Grondona: Muy bien. Lo esperamos.

Menem: Además, en 7 días no voy a cometer errores. (Risas)

Neustadt: Lo espera el pueblo que lo votó por usted, ahí tiene el balcón y un micrófono.

Menem: Gracias, gracias.


Video: Carlos Saúl Menem en Tiempo Nuevo, 1989.
Bernardo Neustadt

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martes, 1 de diciembre de 1987

ENTREVISTA AL JEFE DE LA POLÍCIA FEDERAL JUAN PIRKER - 1987

REVISTA EXTRA - AÑO XXIII - Nº 270 - DICIEMBRE 1987
"LOS POLICIAS JUGAMOS DE MARCADORES DE PUNTA"
Entrevista al Jefe de la Policía Federal Juan Pirker

Llega fin de año y la tentación periodística de elegir a las figuras más destacadas del año es irresistible. Pero 1987 ofrece una perspectiva diferente. Después de casi cuatro décadas, un gobierno constitucional alcanza la "marca" de los cuatro años de continuidad. Y en este marco infrecuente también puede aparecer figuras infrecuentes. Creemos que Juan Pirker ha sido una de las grandes figuras del '87. La democracia es el único sistema que puede permitirse este lujo.
Por méritos profesionales y humanos, por su coraje y su franqueza, el jefe de la Policía Federal se transformó en protagonista de la democracia que los argentinos nos estamos ganando, día a día, golpe a golpe.

Extra: Es indudable que, bajo su gestión, la relación con el periodismo es de una fluidez hasta ahora desconocida. ¿Qué lo llevó a adoptar esta actitud? ¿Se siente "amigo de la prensa?

Juan Pirker: El término amigo es demasiado para lo que yo he procurado hacer que es determinar que, en lo institucional, se observe lo que debe existir en el orden personal. Y en este sentido, el periodista tiene una importancia fundamental porque además de informar también forma opinión. Allí radica la posibilidad de que la población tome un exacto conocimiento de la institución policial. Muchas veces, el desconocimiento es producto de una falencia propia. Pero, ojo, el jefe de la Policía no sale a decir "aquí estoy yo con mi institución". Nosotros trabajamos permanentemente. En ese trabajo incesante está la inquietud de ustedes, los periodistas, de venir a preguntar. En nuestra respuesta está la posibilidad de hacer conocer cada vez más a la institución. Pero la respuesta no tiene por qué abarcar sólo lo positivo. También está la requisitoria sobre los aspectos negativos.

Extra: ¿Y cómo se lucha contra ese aspecto negativo desde la misma institución?

Pirker: A ese aspecto, cuando más rápido y mejor se lo muestre producirá menos efecto contrario. El hecho malo hay que darlo a conocer íntegramente y de inmediato. Es la única forma de parar la pelota. Si se trata de esconderlos, minimizarlos o restarles importancia se deja la pelota picando. Y en cualquier momento nos meten un gol.

Extra: ¿Qué siente un policía cuando debe juzgar a otro policía?

Pirker: Es algo muy duro pero necesario. El concepto de disciplina de nuestra institución no puede ser modificado. Debe permanecer presente en todos los que de alguna manera cumplimos una misión directriz.

Extra: Nuestro país pasó por épocas muy dolorosas y cambiantes. La policía también. Durante la década del '70 un policía no podía estar tranquilo porque sufría constantes atentados. Luego, la policía actuó con las deformaciones propias de un gobierno militar. Hoy parecen estar "explotando" las consecuencias. ¿La instalación de la democracia obliga a la institución a dar nuevas respuestas a sus pautas de acción y comportamiento?

Pirker: En los años '70 se mataba a un policía nada más que para robarle su arma porque significaba una prueba de capacidad para incorporarse a ciertos sectores de la subversión. En la etapa del proceso militar, hubo policías que trabajaron mucho y bien. No podemos hablar de una deformación general ni olvidar nuestros 150 muertos. Yo tuve a mi cargo dos hombres que fueron muertos a cambio de un televisor y una radio a transistores. Eso fue lo que cobró quien lo entregó. Y ellos, el único crimen que habían cometido era ser policías. No nos podemos olvidar de estas cosas. Las debemos superar todos juntos mirando hacia atrás para buscar la experiencia. La institución no ha encarado nuevas pautas. Son las mismas que yo conocía antes de ingresar en la Policía Federal. Son las que determinaron mi inclinación hacia esta institución. Eso que repito permanentemente de una policía coherente, eficaz, consciente y con un total desapego hacia la soberbia es lo que me enseñaron cuando ingresé. El trato correcto al público era la exigencia cuando llegué a una oficina de guardia. Es la misma que hoy le transmitimos a los oficiales jóvenes. Debe ser una policía sensible, humana y fuerte pero con la fuerza de la ley y no con la ley de la fuerza.

Extra: ¿Se puede hablar de etapas en las que estas premisas hayan sido respetadas en mayor medida?

Pirker: Esto está en el éxito de quien la conduce y logra transmitirlas con mayor o menor posibilidad de llegar a lograrlo. Si yo pudiera conscientizar a todos y a cada uno de los hombres de nuestra institución con estas premisa sería la persona más feliz de la tierra. Que usted cada vez que concurra a una comisaría encuentre una correcta atención. Que salga satisfecho de cómo lo atendieron los oficiales en su carácter de ciudadano.

Extra: ¿Y cómo observa usted hoy la relación entre la policía y los ciudadanos?

Pirker: Buena y con posibilidades de mejorar día a día. Pero también la institución debe ser respetada en el real rol que cumple. Un policía amable, afectuoso y, fundamentalmente, sensible está muy lejos de ser un débil. Nuestra sociedad también desea que el policía demuestre dureza cuando es necesario.

Extra: Quizá alguno de los policías involucrados en el caso Sivak o en algún otro delito, en su trato al público eran amables o afectuosos. ¿Cómo diferenciar entonces?

Pirker: No me consta que sea así. Además hay muchas profesiones en las que, cuando surge la negatividad todos mirándose sorprendidos dicen "pero quien lo hubiera creído". El ser humano, dentro de sus grandes falencias, muestra siempre la faz más positiva de su personalidad y oculta la negativa. Siempre mostramos lo mejor. Pero cuando queremos saber de alguien buscamos la opinión de los de abajo. Un policía, cuando quiere saber de un comisario, no le pregunta al comisario inspector, sino al sargento.

Extra: Y en ese sentido, ¿se puede hablar de una nueva generación de policías?

Pirker: La policía ha sido siempre la misma. Podrá, de acuerdo a las épocas, tener material humano más potable, inteligente, mejor perfeccionado. Durante toda mi carrera tuve la suerte de contar con superiores que me fueron transmitiendo esa gran sabiduría policial. Eran muy severos y trabajadores. Pero dejaron huellas indelebles en mí. Algún día me gustaría enterarme que alguien recibió la transmisión de mis ideas. Eso me dará la pauta de que he llegado a esa persona. Y no se llega con retórica sino con pequeños hechos. El sacrificio en el trabajo, llegar temprano, asumir responsabilidades, irse cuando todos ya lo hicieron. Si usted quiere que una empresa funcione correctamente es necesario el capital y el esfuerzo. En nuestra institución el capital ya está volcado. Es el policía. Tenemos 32.800 hombres. Vea si hay capital. Y para mantenerlo y acrecentarlo hay que trabajar. Hoy estamos mostrando a la Policía Federal Argentina como realmente es. Somos así, con defectos. Pero también queremos enunciar nuestras pequeñas virtudes.

Extra: Muchas veces, en todos los ámbitos de la vida de un país los malos ejemplos son los que sobresalen. Esto, en alguna medida, también le ha sucedido a la Policía Federal...

Pirker: Los malos ejemplos son los que cunden. Usted tiene razón, pero recuerde que la última impresión es la que perdura. Una institución como la nuestra que combate a sus malos ejemplos y los muestra públicamente, le está ofreciendo a la juventud sus verdaderos valores.

Extra: ¿Y cuál es el contexto salarial de un policía hoy?

Pirker: Los sueldos del policía hoy son bajos. Pero no tanto como hace un tiempo. Cobra un sueldo inicial de bolsillo de 546 australes. Es insuficiente. No llega a 20 australes por día. Pero las exigencias del servicio son muchas y la necesidad de hombres policías son mayores. Debemos brindar más policías y servicios, lo que hacemos a través del servicio de policía adicional. Y es en ese contexto donde se ha logrado una lógica reubicación del aspecto remunerativo. Este servicio está en el orden de los 30 australes cada cuatro horas. Así se ha obtenido una buena recomposición salarial. Con esfuerzo, porque lo brinda en hora franca, durante el mes puede hacer de diez a quince servicios. De esta forma, está cobrando 600 australes más que, sumados a su sueldo, le dan 1146 australes. Mediante el aporte del sacrificio el policía ve la posibilidad de un resarcimiento económico. No le sobra nada pero permite ir superando esta época en la que todos estamos en un contexto salarial estrecho e insuficiente. Nosotros no somos la excepción.

Extra: Como jefe de la Policía Federal, ¿el caso Sivak fue el más complejo que le ha tocado investigar?

Pirker: Este caso, por sus connotaciones, por el escepticismo total que tenía nuestra sociedad, por esa idea de impunidad de sus autores, fue el más complejo.

Extra: ¿Y cuáles son los delitos más comunes con que debe enfrentarse?

Pirker: Son aquellos que están motivando esa idea de inseguridad. No son graves. Pero son delitos mortificantes para quienes los sufren. Algunos de los más comunes son el arrebato, el robo de autopartes, las inversiones incorrectas. Todos conocemos a alguien que le haya entregado sus ahorros a Juan, José o Pedro porque le aseguraban una rentabilidad mayor a la de las entidades habilitadas con las garantías respectivas. El problema se presenta cuando quieren recuperar el capital. Recurren a la policía y si ven que no hay respuesta dicen "estamos viviendo dentro de un total y absoluto dominio del delito". Pero cuando se quisieron beneficiar más allá de lo que se puede, no tuvieron en cuenta la lógica prudencia. No reconocen su culpa sino que se la echan al sistema democrático.

Extra: Pero también hay una frase muy común en la sociedad. Los delincuentes entran por una puerta y salen por otra, se afirma. ¿Es un mito o una realidad?

Pirker: No es un mito. Y en ciertos delitos es una realidad. Pero es una frase que también termina por cuestionar al sistema democrático, aunque dicen los que saben que la democracia es el camino más difícil que nos lleva a la libertad. Hay que convencerse que esto es cierto. Nosotros somos "bebés de pecho". Todavía no nos hemos acostumbrado a transitar por ese camino. Pero sí podemos estar satisfechos de que no hay limitaciones para nadie. Hay manifestaciones, huelgas. Y todas son acompañadas por la institución policial en una verdadera tarea de encauzamiento de esas expresiones tratando de que se desarrollen dentro de la mejor manera posible. Pero volviendo al tema de que entran por una puerta y salen por otra, le agrego que todo se irá asentando. Y se modificarán las pautas legales que sean necesarias porque para eso está el Poder Legislativo y las instituciones con posibilidades de elevar proyectos.

Extra: En ese sentido, las actuales reglamentaciones, ¿son suficientes para enfrentar la nueva modalidad de delitos?

Pirker: Todo puede ser perfeccionado. Y cada vez tendremos más oportunidades de obtener mejor servicio, prevención y quizás hasta mejor represión cuando se concreta un procedimiento.

Extra: Represión es una palabra muy ligada a los años "oscuros" de la Policía Federal.

Pirker: Es una palabra que quizá golpea muy fuerte. Pero le explico que hay dos aspectos. Uno preventivo para que el delito no se concrete y otro represivo que es cuando se debe intervenir. Nada que ver con el otro sentido de la palabra. Es la represión como aspecto formal. El accionar policial se desarrolla dentro de una efectividad siempre mejorable. Nosotros necesitamos que haya menos conductas delictivas. Es difícil. Al delito no lo vamos a eliminar totalmente de nuestra sociedad porque es la esencia de nuestra existencia. La policía existe porque es una necesidad de la sociedad. Yo siempre digo que jugamos de marcadores de punta, que marcamos al wing. Cuando el puntero se escapa, el marcador lo corre y si es necesario le hace foul. Y la policía hace lo mismo. Tenemos que correr a los delincuentes. Y el foul es la intervención policial porque, si no, se escapa.

Extra: ¿Sabe que mucha gente piensa que usted es el "hombre del año"?

Pirker: Si me señalaren como el hombre del año, sería una frustración porque nuestra sociedad está llena de valores distintos de los que puede dar Pirker como jefe de policía. Yo lo que pretendo es llevar a conocimiento de la sociedad cuál es la Policía Federal Argentina, cómo tienen que confiar en nosotros, cómo se deben sentir respaldados por el accionar policial. Pero Pirker no es nada más que un policía que ingresa a trabajar a las 7.45 y que no tiene hora de salida.


Agenda Personal

"Desde pequeño siempre tuve la idea de ser policía. En mi familia nadie lo fue ni había vinculación alguna con la institución. Fue una profesión que me llamó la atención desde chico. Por eso es muy importante lo que reciba la juventud sobre las instituciones porque así se forman las adhesiones sinceras. Lo único que nos pide la institución es voluntad de servicio."

"Nunca soñé con llegar a ser jefe de la Policía Federal Argentina. Al Departamento Central vine una vez, el 8 de marzo de 1953 citado por el jefe de entonces. Eramos un grupo de 36 policías a quienes nos aseguró que íbamos a ser comisarios. Luego llegué a comisario general que es la máxima ambición de un policía. Esto fue el 31 de diciembre de 1985. Y el 16 de junio de 1986 me hice cargo de la jefatura."

"Nunca me voy a cansar de agradecerle a Dios toda la ayuda que me brindó. Yo digo que Dios es policía. Pero una persona me abrió los ojos. Me dijo que "Dios es argentino". Y con esa idea cómo no vamos a salir adelante."

"No doy consejos. Transmito exigencias. Pero sin dureza, como una conversación amable. Yo siempre le digo al policía que cualquiera sea su grado dentro de la escala, debe ser el mejor. El más claro, trabajador, dedicado, capaz, etc. Así, volcando ese deseo de serlo posibilitará que su tarea emerja con mucha fuerza. En el esfuerzo de sus hombres radica la base para la grandeza de las instituciones."

"El insulto al policía en una cancha de fútbol es igual que el grito de gol cuando éste se produce. Es un hecho folklórico. Ya no le llama la atención a nadie. Si ingresa alguien a la cancha que no se le ocurra a un policía tratar de sujetarlo porque se gana el grito hostil de todos los espectadores. Hay un carterista que es detenido. Nadie pregunta qué hizo. Todos están en contra del policía. Ahora, cuando alguien dice "detuvieron a un carterista", todos aplauden. Es la realidad con la que nos encontramos a diario."

"Soy hincha de Boca y voy a la cancha desde los nueve años. Hoy estamos tristes pero para que existan las alegrías deben existir tristezas. Y detrás de una tristeza llegará una alegría. Y luego una gran alegría."

"El policía nunca se saca el uniforme. Aún cuando vaya por la playa caminando en short sigue siendo policía. Y está permanentemente dispuesto a intervenir cuando haga falta. Se podrá despojar del uniforme pero nunca de la idea de que es policía."

"Mi vida es muy metódica. Estoy poco en mi casa. Mis gustos son limitados. Toda mi vida fui un pibe de barrio. Y gracias a Dios me sigo reuniendo con mis amigos del Nacional, de Flores, con los que he compartido una infancia, quizá muy carenciada, pero intensamente vivida."

"Nunca le tuve miedo a la muerte. Sí a la de mis seres queridos. El policía jamás piensa en la muerte. El día que lo haga, no podrá ser más policía, porque aún sin darse cuenta se brinda con su propia vida permanentemente."


Las otras figuras

Marta Oyhanarte de Sivak

El 18 de octubre del '85 produjo, en Tiempo Nuevo, una noche estremecedora. No sabía ese día que su súplica a los secuestradores de su marido sería vana. Osvaldo ya había sido asesinado. Dos años más tarde el caso Sivak parece cerrarse, aunque se haya transformado desde el principio en un escándalo político-policial. Las revelaciones sobre su secuestro no constituyen otra cosa que la manifestación de una estructura de poder enferma, que se había instalado en el país desde hace más de una década. El funcionamiento de la democracia tuvo la virtud de exhibirlas a la opinión pública. Marta Oyhanarte eligió el camino del coraje. Se convirtió en el símbolo de una sociedad que se rebela contra las formas de la ilegalidad y la violencia. Desde el dolor fue transformándose en lúcido fiscal de la más bochornosa marginalidad. Fue más allá de su dramática realidad personal. En cada aparición suya el mensaje fue claro: lo que le pasa a un solo miembro de la sociedad, en realidad le pasa a todos, la solidaridad sobre la indiferencia. La dignidad de Marta Oyhanarte increíblemente le dio sentido profundo a una tragedia inútil.

Antonio Cafiero

El triunfo justicialista del 6 de septiembre fue uno de los acontecimientos más importantes del año. Y si bien esa victoria resultó de una interrelación de factores, es indudable que Antonio Cafiero se convirtió en protagonista de esa transformación electoral. Porque derrotó a un notable del radicalismo, como lo es, sin duda, Juan Manuel Casella, porque recuperó para su partido una provincia clave, porque lució en un debate televisivo que conmovió al país, porque desde la renovación reconquistó a un peronismo deteriorado por experiencias no muy lejanas y porque tuvo, en los últimos años, y mostró una excepcional capacidad de lucha. Sus esfuerzos por democratizar un partido con rasgos autoritarios y su moderación frente a las tentaciones fáciles, que el éxito suele desparramar, constituyen otros pilares de su sólida imagen actual. Ganó las elecciones, viajó a Europa para explicar el justicialismo '87, ha empezado a gobernar una provincia tan apasionante como compleja y, seguramente, librará su propia batalla interna por alcanzar la futura candidatura presidencial. Hincha de Boca, elegante, con mucho de vehemencia a la italiana, con estallidos de enojos y buen humor y "titular" de una encantadora familia, Antonio Cafiero jugó su destino en el '87 y ganó, La siguiente cita es 1989.

Bernardo Neustadt

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domingo, 1 de febrero de 1987

Encuentro entre Marco Denevi y Osvaldo Soriano - 1987

REVISTA EXTRA - AÑO XXII - Nº 260 - FEBRERO 1987
EL EXTRAÑO EJERCICIO DE PENSAR
Encuentro entre Marco Denevi y Osvaldo Soriano

¿Están los intelectuales comprometidos con el país? ¿Es posible pensar en un mundo mejor? ¿Se puede ser escritor sin talento? A lo largo de este reportaje paralelo, éstos y otros interrogantes van encontrando sus respuestas en las opiniones de dos escritores importantes: Marco Denevi y Osvaldo Soriano. Autores, cada uno, de dos recientes éxitos literarios -"Enciclopedia secreta de una familia argentina" y "A sus plantas rendido un león", respectivamente-, reflexionan en este diálogo con Extra sobre la soberanía, el anarquismo, la literatura, el autoritarismo, las ilusiones, los argentinos..., pero, sobre todas las cosas, logran la mejor de las propuestas: hacer pensar.

Extra: ¿Cómo surgieron los temas para sus últimos libros?

Marco Denevi: ¿Cómo surge, en uno, el amor, por ejemplo? Es un asunto complicado. En el momento de amar, uno ama y punto. Las teorías sobre el amor en general, los razonamientos sobre cada amor en particular no los hace el amante mientras ama, sino otro, aunque lleve su mismo nombre y apellido. Y de lo que habla no es del amor, sino de la memoria del amor. No hay que hacerle mucho caso. La memoria fantasea.

Osvaldo Soriano: Por lo que recuerdo, la idea del último libro surgió una noche, a altas horas de la madrugada, mientras conversaba con un amigo mío, José María Pasquini Durán. El me contó que en uno de sus viajes conoció a un cónsul argentino varado en Guyana, durante la guerra de Malvinas. Este funcionario no estaba en tan malas condiciones, como el personaje de mi novela, pero se sentía desesperado porque no tenía ningún contacto con el país y no sabía realmente lo que pasaba. Mientras José María me contaba su historia se me presentó la imagen de un cónsul argentino perdido en algún lugar del planeta. Ese lugar después se convirtió en un pequeño país africano imaginario.

Extra: ¿Qué cosas pensaban obtener siendo escritores y qué cosas de sus profesiones los reconfortan? ¿Hay alguna relación entre ellas?

Denevi: Lo único que espero de la vida es vivir el mayor tiempo posible y que nadie, empezando por los médicos, me impida vivir como yo quiero, claro que bajo la condición de no perjudicar al prójimo. Todo lo demás son añadiduras. Entre esas añadiduras está mi obra literaria, con la que no creo que le cause daño a nadie.

Soriano: Siempre hay diferencias entre la ambición y el resultado. En mi caso, nunca me he propuesto grandes metas. No soy de hacer demasiados planteos. Cuando empecé a escribir mi primera novela pensaba cuántas novelas sería capaz de escribir. Soy muy perezoso y en lugar de trabajar prefiero ir al cine o pasear. En aquel entonces pensé que si llegaba a escribir cuatro novelas estaba hecho. En la actualidad llevo escritas cuatro novelas y espero escribir alguna más si la salud y el tabaco me lo permiten. Quizás lo único que me propongo al escribir es quitarle cierta solemnidad que tiene la literatura. Divertirme escribiendo y abrir un mundo que mezcle la aventura con una especie de parábola política del humor. Hasta ahora lo he conseguido en alguna medida, pero me gustaría ir más lejos si pudiera. Al menos lo voy a intentar.

Extra: ¿Ser escritor es una cuestión de talento natural o de voluntad?

Denevi: Yo agregaría la buena suerte. Talento, voluntad y buena suerte son las patas de un trípode. Elimine una y el trípode se va al suelo.

Soriano: Para mí es una cuestión de voluntad seria. Más allá de mi pereza, cuando me pongo a escribir y paso de la página treinta sé que termino el libro. El problema es llegar a esa página. En cuanto al talento, se necesita una cuota importante. Algunos escritores norteamericanos la suelen situar en el 10%.

Extra: ¿Cómo se definirían como escritores?

Denevi: ¡Pobre de mí si pudiera definirme una vez y para siempre! Felizmente cambio mucho.

Soriano: Nunca me puse a pensar en eso. En todo caso, mi originalidad, si hay alguna, pasa por el humor, por la ironía. Desde mi punto de vista, la única manera válida de escribir una novela, hoy en día, pasa por lograr cierta ironía frente a lo que se está haciendo.

Extra: Sus últimos libros hablan, en cierta forma, del país. ¿Puede el autor aislarse de su contexto?

Denevi: Creo que ni los autores de cuentos de hadas lo pueden. Escribir un cuento de hadas constituye una forma -que sea buena o mala es otra cosa- de reaccionar frente al mundo que nos rodea.

Soriano: Personalmente necesito basarme sobre algún hecho concreto. Puede ser que algún elemento que en un primer momento no me llama la atención después le dé importancia. El autor no se puede aislar de su contexto. Quizás alguien lo haya hecho, pero no creo. En mi caso trato de ayudarme con elementos del entorno no sólo real, sino también fantástico. Por ejemplo, hubiese sido más fácil hablar de la guerra de Malvinas desde el país. Hacerlo desde un lugar perdido en el mapa me sirvió para que el personaje exteriorizara su parte patriotera como, también, la realmente patriótica. Por menos nacionalista que uno sea, molesta bastante que los ingleses hayan extendido la zona de exclusión prácticamente hasta Tierra del Fuego.

Extra: ¿Cuáles son los nombres clave de la literatura argentina?

Denevi: Mi "Enciclopedia secreta de una familia argentina" está atribuida -por mí- a "Marco Denevi y otros". En rigor, es lo que deberíamos hacer con todos nuestros libros, porque cualquier obra humana procede a la vez de un hombre y de una sociedad. Los "nombres clave" son una manera de ignorar el secreto tejido de las influencias, de las correspondencias, de los antecedentes, de los celos, de los reflejos, también de los robos a mansalva, todo ese vasto metabolismo que aquí se llama "Martín Fierro" y un poco más allá se llama "La gloria de Don Ramiro", para dar dos ejemplos que parecen provenir el uno de las antípodas del otro.

Soriano: Los nombres clave de la literatura argentina son los que todos compartimos. Desde Roberto Arlt para adelante hay una sucesión que pasa por Marechal, Cortázar, Borges, Bioy Casares y muchos otros. Es la línea obvia de la literatura. Mi gran obsesión cuando era joven e intentaba escribir mis primeras líneas, fue Horacio Quiroga.

Extra: Si pudieran elegir llevar al cine una de sus obras, ¿cuál elegirían? ¿Qué director, guionista, actores y actrices contratarían?

Denevi: "Asesinos de los días de fiesta". Como director y guionista a Federico Fellini. El elenco estaría integrado por Dominique Sanda, Norma Aleandro, Valentina Cortese, Marcelo Mastroiani, Peter Ustinov y Pablito Rago, como miembros de la familia. Eddie Murphy como la víctima.

Soriano: Yo elegiría "Triste, solitario y final", aunque mi última novela, "A sus plantas rendido un león", tiene elementos más cinematográficos, pero sólo podría ser filmable si se pudieran hacer creíbles ciertas escenas. Por ese motivo el director ideal sería Federico Fellini. Pero si me tengo que referir a un director argentino lo elijo a Leonardo Favio. Es un profesional que se ha acercado a un cine conmovedor, con un gran sentido del humor popular. Como guionista me parece que Roberto Cossa es el mejor del país. En cuanto a la parte actoral, sin duda, elijo a Héctor Alterio.

Extra: Y usted, Soriano, ¿qué opina del escritor Marco Denevi?

Soriano: Me parece un escritor considerable. No leí su último libro todavía, pero tengo en mi mente aquel Denevi de "Rosaura a las diez", por ejemplo, que de algún modo me ayudó a escribir. Lamentablemente -me pasa con Denevi como con tantos otros- tengo un bache de diez años con muchos autores que ni siquiera sé qué han publicado. Pero sin ninguna duda, Marco Denevi forma parte de un tronco muy grande que es la literatura argentina y que muchos críticos se empeñan en negar.

Extra: Octavio Paz ha señalado que en general los intelectuales de los países de América Latina se relacionan con la política a través de propuestas utópicas de izquierda. ¿Cuál es el papel que han cumplido los intelectuales en esta parte del continente y en particular en Argentina?

Denevi: Como el intelectual es frente a "los hombres de acción" -políticos y militares- un cero a la izquierda se desentiende de la realidad y se dedica a la utopía de los ideales, utopía que, como cuestiona a esa sociedad donde el intelectual no corta ni pincha, suele llamarse izquierdista.

Soriano: Lo que dice Octavio Paz lo desmiente él mismo con su propia militancia a favor de la política de los Estados Unidos para el resto del continente y del mundo. Se podría generalizar diciendo que lo cultural, sobre todo hasta los años setenta, estaba muy cerca de la izquierda, en la medida en la izquierda representaba la vieja idea del socialismo utópico. En la actualidad, luego de las sucesivas derrotas de la izquierda, se produjo una mutación hacia un centrismo acomodaticio.

Extra: ¿Por dónde pasan sus convicciones políticas?

Denevi: Por el anarquismo. Claro que no por el anarquismo de los atentados con bombas. Si la historia hubiese corrido en la buena dirección, cada vez tendríamos menos necesidad de gobiernos, ese mal todavía es necesario. Habríamos llegado a prescindir del Estado, vale decir, a la anarquía en su sentido original. Por desgracia cada día los poderes del Poder aumentan. Ya casi no queda zona de nuestra vida donde no meta las narices. Y si no, que lo digan los servicios llamados irónicamente de inteligencia.

Soriano: Soy de izquierda independiente. Nunca estuve en ningún partido, no simpaticé con algún partido u organización que me pudieran ofrecer algún tipo de cargo. Además hice todo lo posible para que no me ofrecieran.

Extra: Hay un fenómeno en Argentina que no se manifiesta en otros países: identificar la palabra "patria" con el poder de turno. En determinado momento la patria debía ser "peronista", "socialista" o "metalúrgica". Esto revelaría, entre otras cosas, la esencia autoritaria de la sociedad argentina. ¿Estamos enfermos de ideologismo?

Denevi: Yo diría que abundamos de maniqueísmo simplista, a menudo deliberado y doloso. En muchos casos, y no sólo en política, ignoramos los matices. Por pereza intelectual o, no sé, por otras razones menos inocentes, pegamos en los frascos de caramelos unas grandes etiquetas que dicen "caramelos de chocolate" o "caramelos de limón". Ninguna que diga "caramelos surtidos", que son los únicos caramelos que fabrica la realidad.

Soriano: Es una cuestión de autoritarismo. La patria es uno y no el otro. La patria es lo que yo pienso que debe ser. En síntesis, toda patria sectorial es siempre elitista y autoritaria.

Extra: Les damos la chance de elegir cinco adjetivos. Defínanme con ellos a los argentinos.

Denevi: Perdóneme, pero no recojo el guante. Me resulta imposible aplicar cinco adjetivos a treinta millones de seres humanos, y que los cinco valgan para todos.

Soriano: Ambiciosos, negadores, leales, algo que es muy argentino como chantas y, pese a todo, talentosos. Se ha logrado destruir un país sin destruir al argentino.

Extra: ¿Hay liderazgos políticos en Argentina?

Denevi: En la República Argentina no hay política si no hay liderazgos. Y puesto que hay política, hay líderes. La calidad de los liderazgos -y de los políticos- es harina de otro costal.

Soriano: La sociedad argentina siempre ha necesitado líderes. Esto no quiere decir que sea bueno, pero es real. Todo intento de los partidos políticos de zafarse de su propio líder fracasa. Los intransigentes, por ejemplo, se pasaron un año diciendo que Alende no se iba a presentar a nada y ahora lo van a buscar a la casa.

Extra: ¿Se sienten cómodos en el primer, segundo o tercer mundo? ¿En cuál de estos espacios insertarían el mapa geográfico del país?

Denevi: Todo esto del primero, segundo o tercer mundo me tiene sin cuidado. Lo que me interesa es saber cómo vive la gente, si es feliz o desdichada. Digo gente, personas con nombre y apellido, y no datos abstractos como el volumen de las exportaciones o esa cosa misteriosa que se llama producto bruto interno. No estoy lejos de pensar que un piel roja en sus praderas es mucho más feliz que un ejecutivo neurótico en Manhattan.

Soriano: Entre la miseria espantosa de Guatemala y la situación económica de Argentina hay una diferencia enorme, pero los dos países están dependiendo del cordón que los ata al Fondo Monetario Internacional. Esto hace que estemos en el tercer mundo, pero el argentino, inconscientemente, se siente relegado de un primer mundo al que debería pertenecer.

Extra: ¿Los seduce alguna hazaña militar contemporánea o que hayan leído en los libros de historia?

Denevi: Los armisticios.

Soriano: Más que las hazañas, me atraen los personajes. Como todo buen argentino, tengo cariño por los frustrados, los derrotados. Por eso me gusta más Belgrano que San Martín. Belgrano tenía una buena cuota de locura y a través de la historia queda la imagen de un tipo con contradicciones, capaz de ser mujeriego, capaz de ser una persona normal. Al no ser un militar de carrera, no tenía metida en la cabeza la idea de la defensa profesional. Por lo tanto ir a luchar al Norte hace más de cien años tiene un valor diferente. Yo pienso que Belgrano tenía una propuesta, un proyecto, que, por supuesto, San Martín no tenía. Tengo la sensación de que tanto Belgrano como Moreno soñaban con algo grande.

Extra: ¿Cómo ven el país?

Denevi: Lo veo como a un niño al que lo tuvieron atado a la pata de una mesa durante años, sin dejarle leer más que historietas. Ahora lo soltaron, pero todavía le falta mucho para que aprenda qué hacer con su liberación.

Soriano: En cuanto a la conquista de la democracia, en su sentido más formal, estamos todos de acuerdo. Los tres poderes funcionan, formalmente, de manera independiente y las libertades públicas, formalmente están garantizadas. Sin embargo, existen todavía rasgos autoritarios en toda la sociedad, empezando por el Gobierno. Un presidente que llama a los diputados de su partido para decirles cómo tienen que votar es un rasgo autoritario. Mientras haya un diputado que insulte por radio la democracia no va a avanzar. Y lo peor de todo es que ese diputado logra, con su aptitud, que lo inviten a todos los programas del país. En materia económica, si las cosas no van cada vez peor estamos estancados y no se ve otra salida más allá de las que quiere ver el equipo económico. Por todo esto creo que el radicalismo no es un buen gobierno, el problema es que no hay alternativa.

Extra: ¿Qué significa para ustedes la palabra soberanía?

Denevi: Nada, salvo si pienso en Luis XIV. Pero la soberanía del pueblo es uno de los tantos mitos modernos. Dura un día, sirve para las elecciones en que la mayoría vota sin saber a quién ni por qué, y después pasa a ser una frase.

Soriano: La soberanía es algo que se ha declamado mucho y se practica poco aunque signifique muchas cosas. Si hablamos de nosotros, Argentina es un país que ejerce su soberanía política a medias. Somos unos de los pocos países de América que tiene territorio en disputa con un país extracontinental. En cuanto a la soberanía económica, sin duda somos dependientes.

Extra: Si tuvieran el poder para hacerlo, ¿qué cambiarían del mundo actual?

Denevi: O cambiaría todo, lo cual es imposible, o no cambiaría nada, lo cual es una cobardía. Por lo general nos decidimos por la hipocresía de cambiar algunas piezas, con lo que no se consigue que el juego de la historia cambie.

Soriano: Como soy de izquierda, cambiaría la relación entre la producción y las fuerzas sociales. Una sociedad sin clases y con igualdad de oportunidades para todos. Pero, sobre todo, una sociedad que se reconozca a sí misma como solidaria. Una sociedad que no permita que sus hijos se mueran de hambre. Cuando hablamos de los países que se dicen socialistas, a casi todos nosotros, aun a la gente de izquierda, se nos hace muy fácil denostarlos. Tienen tantas cosas en contra que no necesitan que les agreguemos más. Pero lo que es cierto también es que algunos problemas de solidaridad de base han sido resueltos. Allá no hay mendigos que mueran en las calles.

Extra: ¿Qué ilusiones perdieron a lo largo de sus vidas?

Denevi: ¿Usted dice ilusiones? En el orden personal, y mientras esté vivo, ninguna. Después no sé.

Soriano: En lo personal no muchas. Quería escribir una cierta cantidad de novelas que fuesen dignas y lo he conseguido. Perdí ilusiones menores, como ser el centroforward de San Lorenzo. En cuanto ilusiones compartidas, perdí algunas mayores, como poder ver una sociedad socialista. A los veinte años pensaba que iba a alcanzar a verla, y ahora, con la edad que tengo y lo que fumo, me parece que no llego. Esto no quiere decir que no sea posible. Me queda la esperanza, antes de morirme, de ver una sociedad, que sea la mía, democrática y libre.

Extra: ¿Les gustó este reportaje?

Denevi: ¿Cómo lo envidio? ¡Qué joven es usted!

Soriano: Sí, me gustó. Lo que sucede es que no estoy acostumbrado al ping pong que proponen los reportajes. Si pudiera evitar las entrevistas las evitaría, pero no sé decir no. Después que las acepté me arrepiento. Me da miedo someterme a una serie de preguntas de las cuales todas las respuestas van a ser presuntuosas. Además, por una deformación profesional, al escritor que ha sido periodista le cuesta mucho estar del otro lado.
Bernardo Neustadt

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